El país y sus cambios necesarios estuvieron en la mirada del PIT-CNT el 1 de mayo
Fragmentos de las intervenciones de BERNARDO OLIVERA, delegado de la Central de Trabajadores de Cuba, ÓSCAR ANDRADE, dirigente del Sunca (Sindicato Único de la Construcción), y GUSTAVO SIGNORELLE, dirigente de los trabajadores judiciales, en el acto del Primero de Mayo.
BERNARDO OLIVERA – La inmensa mayoría de los pueblos nos miran con respeto, por la enorme capacidad de resistencia y ejemplo. Es el caso del pueblo uruguayo. Y una vez más, estamos decididos a defender nuestro socialismo al precio que sea necesario. Porque es el que nos hizo hombres dignos y libres. Así se manifestó de forma abrumadora en las últimas elecciones, donde más del 94 % de los cubanos fuimos a las urnas de forma voluntaria y democrática.
Ante estas calumnias, los trabajadores cubanos —que nunca hemos cedido ni cederemos ni un tantico ante el terror mediático ni el chantaje de ningún país— ratificamos ante ustedes nuestra posición con la misma firmeza que mantienen nuestros cinco héroes prisioneros injustamente en cárceles norteamericanas. Este día volvemos a exigir su libertad. Desde aquí, junto al pueblo cubano, enviamos un nuevo mensaje a nuestro enemigo, de unidad y firmeza en la masiva movilización de la celebración del Primero de Mayo en nuestro país, con apoyo y respeto a la revolución y compromiso de participación activa y consciente, en las transformaciones que nuestro modelo económico ha puesto en marcha, conscientes de que así se contribuye a las garantías de la continuidad del socialismo y la preservación de la independencia y la soberanía nacional.
Trabajadoras y trabajadores, reciban en nombre de la CTC cubana y el pueblo cubano nuestro saludo, respeto y agradecimiento por la solidaridad recibida, así como nuestra conciencia de lucha. Trabajadores, reciban nuestra solidaridad y nuestra confianza infinita en la lucha de los cubanos. Hasta la victoria siempre. Viva el Primero de Mayo. Patria o muerte. Venceremos.
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ÓSCAR ANDRADE – No puede haber reconciliación posible entre el fascismo y la democracia, y nuestro movimiento obrero va a mantener en alto la bandera de la democracia en Uruguay. Hoy, en todas partes del mundo, de una forma u otra los trabajadores levantan las banderas de un mundo mejor, más justo, solidario. El movimiento sindical uruguayo, honrando a su tradición, también reivindica y hace suyas esas banderas, el cese del bloqueo a Cuba, la necesidad de construir un horizonte distinto para nuestros pueblos.
Y es que la unidad de los trabajadores del Uruguay tiene como antecedentes la convergencia de las luchas obreras y estudiantiles, en el marco de la pelea por la reforma universitaria y el primer congreso del pueblo. Y tiene como concepción que el movimiento sindical uruguayo jamás se agotó en la lucha inmediata, en la pelea por el salario, sino que supo entrelazar las reivindicaciones inmediatas con propuestas de conjunto.
Somos herederos de esa tradición, de intentar vincular las peleas inmediatas a las batallas de conjunto. En la antesala del Primero de Mayo había mucha preocupación en los medios de prensa por la relación del movimiento sindical con el gobierno recientemente electo. En nuestra opinión, esta tribuna y este acto tienen como objetivo colocar en la escena nacional y en el plano del conjunto de nuestro pueblo un grupo de iniciativas, propuestas y reivindicaciones para discutir con todos.
Tenemos claro que ninguna batalla parcial —por más justa que sea— es sustentable en el tiempo si no está vinculada a las propuestas de largo aliento. El movimiento sindical uruguayo fue extremadamente crítico con el proceso vivido por el Uruguay con la desregulación laboral, con intentos sistemáticos de privatizaciones, con apertura indiscriminada. Sometió a la crítica un concepto de globalización que imponía la productividad sobre la base de la fuga salarial y la disponibilidad arbitraria.
Y no solo resistió sino que a la vez colocó un conjunto de iniciativas en clave de desarrollo productivo. El Primero de Mayo reivindicamos que el camino del Uruguay productivo con justicia social y profundización democrática tiene un fuerte anclaje en las posibilidades de integración regional. Son factores clave para el desarrollo productivo, como la infraestructura, la matriz energética, la complementariedad intraindustrial. Todos estos aspectos tienen que encontrar su anclaje en las posibilidades de integración regional y en una síntesis nueva de pueblos y gobiernos. Como quería Artigas, así podremos construir espacios de patria grande a favor de los pueblos.
Las reivindicaciones del movimiento sindical proponen que es hora de profundizar los cambios en las políticas industriales, de pensar en complejos forestales madereros, vinculando esfuerzos de la educación de gobiernos locales y el gobierno central, y los diversos actores productivos, para que cientos de miles de hectáreas forestadas tengan el mayor valor agregado. La perspectiva del movimiento sindical uruguayo es ser capaces de entrelazar el desarrollo local con las posibilidades de integración regional, pensando en las cadenas productivas para completar ciclos enteros de producción en la industria naval, metalúrgica, del cuero y la carne. También es importante pensar en perspectiva en las posibilidades de la participación en el desarrollo de nuestros recursos naturales, como la pesca, la carne, el cuero.
Podemos discutir sobre los instrumentos, sobre cómo construir los instrumentos más eficaces. Pero es claro que Uruguay tiene una perspectiva en el largo aliento, que solo se sostiene si logramos una inserción diferente de nuestro país, vinculada al trabajo digno, a la innovación en tecnología, a la incorporación de conocimiento. Por lo tanto, el Primero de Mayo es un día de propuestas, de abrir ámbitos democráticos para discutir temas de fondo, iniciativas que vinculen el futuro del país en clave de desarrollo productivo.
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GUSTAVO SIGNORELLE – Que nadie se confunda. Lo hemos gritado a los cuatro vientos, hoy y siempre: Esta es y será una central de izquierda; de la izquierda comprometida con los cambios, de la izquierda crítica y autocrítica. Y no nos duelen prendas para plantear que es necesario que unos pocos ganen menos y unos muchos ganen más; discutir la productividad, que es lo que se llevan los patrones para enterrar en las islas Caymán o las Bahamas; no nos duele.
Que nadie crea que no tenemos cosas para discutir con el gobierno. Algunos dicen que somos un apéndice, el ministerio14. Nosotros sabemos cuál es nuestro camino, así que discutir con nuestro gobierno sobre dónde van las realidades de los problemas del pueblo uruguayo, no nos duele. Tenemos el máximo respeto al recordar nuestra historia y nuestro pasado. Por lo tanto, que el gobierno ponga la agenda que tenga que poner y que ponga sobre la mesa la reforma del Estado. Seguramente entonces los trabajadores tendremos mucho para aportar. Si es ventanilla única o no entran más funcionarios, o si no hay que igualar los feriados entre públicos y privados, igualar el salario vacacional…
También queremos discutir inequidades, carreras y funciones, duplicación de tareas, organización de los ministerios, entes y el Poder Judicial. Creemos que es posible en el país una justicia desgravada y desconcentrada, volviendo a los barrios, los juzgados de paz, de familia, las defensorías de oficio. Queremos pensar en un Poder Judicial distinto, más cerca de la gente y nuestros problemas y de la vida real.
