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Reforma del Estado: la opción es entre clases dominantes y desarrollo nacional

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Reforma del Estado: la opción es entre clases dominantes y desarrollo nacional

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Entrevista a CARLOS MÁRQUEZ, presidente del Consejo del Sector Financiero Oficial de AEBU.
 

MANUEL MÉNDEZ – El Consejo de Sector Financiero Oficial de AEBU hace tiempo viene analizando la crisis financiera a nivel nacional y sus repercusiones, así como la reforma del Estado. Hoy comentaremos este tema, así como la renovación del convenio colectivo del sector. ¿Cómo se están analizando estos temas?

CARLOS MÁRQUEZ – Por ser el sector que representa a la banca pública dentro del sistema financiero, tenemos una mayor responsabilidad en la promoción de ámbitos de diálogo y discusión sobre este tema, aunque estos ámbitos ya existan en la interna del sindicato. El tema se enmarca en una discusión mucho mayor, que es la que están realizando el PIT-CNT y la Mesa de Entes. Hemos iniciado una discusión que continuará en las próximas semanas, a los efectos de evaluar el contenido, una vez que se comience a pasar de las palabras a la acción, desde el gobierno.

También estaremos viendo cómo encarar una reforma del Estado desde el sistema financiero. Para nosotros implica ni más ni menos que posicionar a la banca pública en función de los intereses que se planteen. Sería imposible discutir la reforma del Estado sin reconocer que vivimos en un sistema capitalista, que se explica por la explotación del hombre por el hombre y la subordinación del trabajo al capital. Esta es una verdad a todas luces, que nos ilumina el camino para encontrar alternativas y respuestas para las transformaciones sociales. No hay nada que funcione si no está subordinado a la explotación.

El Estado expresa la lucha de clases a lo largo de la historia. El Estado precedió al colono. Si la vaca precedió al colono, el Estado también, en Uruguay. El Estado representa esa lucha de clases, y también a la clase dominante. En ese sentido, una transformación del Estado no puede quedar meramente en una discusión de cuestiones administrativas, de formas de ingreso y egreso, que por otra parte también son cuestionables, como la creación de una ventanilla única cuando deben existir ingresos de personal especializado en muchas reparticiones del Estado. Es una enorme contradicción, pero vivimos en un terreno de contradicciones, a partir de lo que las autoridades proponen y cómo se expresa esa voluntad de cambio después. Nosotros lo vemos con preocupación.

En todo el mundo, como producto de la crisis mundial, le están transfiriendo a los estados las consecuencias del salvataje de los grandes capitales.

MM – Socialización de pérdidas…

CM – Hay que verlo en ese marco. Para nosotros, los bancos deben estar asociados al desarrollo del país productivo. Y vemos la reforma del Estado desde tres perspectivas. Por un lado, la profundización en el desarrollo productivo. Este aspecto va a la médula del sistema si realmente queremos profundizar las transformaciones del país. Porque es absolutamente evidente que si no hay un cambio en la forma de producción…

Las instituciones financieras también participan en este sentido, porque son facilitadoras de los procesos de producción. Así como se demostró que la crisis vino porque no puede haber préstamos hipotecarios si no hay construcción, y porque en realidad se redujo el margen de ganancia del gran capital, estamos ante una oportunidad histórica de que las crisis se resuelvan de una manera reaccionaria, por la vía de las armas, como siempre se ha salido de las crisis de capital, o a partir de la salida en conjunto, con respuestas que se vienen desde los estados en Latinoamérica.

Allí se deberían procesar cambios profundos, con la participación de los trabajadores y donde se apueste a un cambio de la producción, porque hoy está muy cuestionada la estabilidad del sistema e incluso peligra el planeta. Y se tiene que trabajar desde el sistema financiero con proyectos sustentables desde el punto de vista del medio ambiente. Esta es nuestra postura respecto al desarrollo productivo, aspecto que debe incluir necesariamente la reforma del Estado.

En segundo lugar está el desarrollo social. Es absolutamente prioritario que un modelo de reforma del Estado implique su articulación con los procesos de reforma que ya están en curso, como reforma de la salud, educación y vivienda. En ese sentido, nosotros fuimos los primeros conejillos de indias, y no cuestionamos el Sistema Nacional Integrado de Salud en su esencia, sino que decimos que los trabajadores del sistema financiero —y en particular los del BROU y más los del interior del país— se enfrentan a la situación en la que existe un monopolio, por las grandes contradicciones del sistema. A partir de Femi se han rebajado sustancialmente los beneficios de los trabajadores, siendo que el trabajador bancario aporta —y cómo aporta—, para que después los gobiernos diseñen políticas de Estado que atiendan las urgencias del país.

Lamentablemente, vemos que se han pauperizado los beneficios que se brindan a los trabajadores y no se cumplen los acuerdos ni los convenios alcanzados. Ese aspecto del desarrollo social que es la articulación con las reformas en curso, de la salud, la educación y la vivienda, nos parece fundamental. En tercer lugar, en la discusión de la reforma del Estado también debe estar incluido el tema del desarrollo democrático, que implica, ni más ni menos que la participación de los trabajadores. Debemos discutir formas de participación que impliquen comprometernos con la gestión de las instituciones. No existe proceso de cambio efectivo sin el protagonismo del pueblo. Lo hemos visto y lo hemos vivido. Si bien reconocemos que no hay nada más humano que la contradicción, hay enormes contradicciones entre las cosas que se dicen y las que efectivamente luego se hacen.

Cuando se habla de la participación de los trabajadores, creemos que se está utilizando una vía que resulta en el enfrentamiento de trabajadores contra trabajadores, desconociendo que las conquistas que han obtenido nuestras organizaciones son producto de nuestros niveles de organización, solidaridad, lucha, priorización de la unidad del movimiento obrero, que juega un rol fundamental a la hora de llevar al gobierno a esta fuerza que hoy conduce el país.

En ese sentido, los trabajadores bancarios manifestamos que queremos participar en todas las discusiones de reforma del Estado, a través de la Mesa de Entes, el PIT-CNT y los ámbitos que se puedan generar. Pero creemos que toda resolución que se tome debe ser previamente discutida; no es creíble que no se tome en cuenta la opinión de los trabajadores a la hora de discutir aspectos que podrían ser superficiales. Entonces, cuando se discutan aspectos importantes, como las políticas fiscales y la propia economía del país, no se tomarían en cuenta nuestras posiciones.

Los salarios de los trabajadores de la banca también son producto de esas contradicciones de la sociedad. Nadie nos ha regalado nada a lo largo de la historia. En la reforma del Estado no se puede promover que si se quiere retener al personal más calificado se cuestionen los sueldos, que son sueldos de competencia. Creemos que en algún sentido hay actores que utilizan los medios de prensa para seguir posiciones del sistema político que no compartimos. Compartimos un programa de gobierno con transformaciones. Creemos que todos tenemos un lugar para opinar en la sociedad, y creemos que se debe profundizar en la subordinación del trabajo al capital, en vez de enfrentar trabajadores con trabajadores.

Tenemos enormes dificultades de relacionamiento que se vienen dando hace tiempo, como en el BHU. Allí hay dificultades de diálogo y no se cumple la Ley 18.508 de negociación colectiva. Se han tomado resoluciones que afectan las condiciones de trabajo y sin participación de los propios trabajadores. Nosotros elaboramos un comunicado en el que nos ponemos a disposición de las autoridades para aportar un granito de arena al proyecto de la política de atención de impacto habitacional. Nosotros venimos con antecedentes importantes de estudios y propuestas sobre estos temas.

Hemos trabajado con Unicef, desde la perspectiva de que debe existir un desarrollo integral que atienda el crecimiento de los niños pequeños. Y una vivienda digna es un elemento incontrastable en ese sentido. Hemos trabajado con organizaciones hermanas a lo largo de muchos años, para generar propuestas. Somos trabajadores del sistema financiero público y tenemos una experiencia acumulada a lo largo de todo este tiempo de trabajo. Por eso, creemos que podemos aportar a la atención de las situaciones urgentes y discutir un plan de vivienda que atienda a las necesidades del resto de la población y utilice todo el potencial que tienen estos instrumentos.

Por 1910 o 1912, cuando se daban los procesos de estatización, los gobiernos  batllistas intentaban privilegiar a los más necesitados, estatizando aquellos aspectos que hicieran referencia a la producción, el sistema financiero, Ancap, UTE… Y se reconocía que si bien no era un proyecto socialista, sí pretendía atender las necesidades del país y fortalecer el Estado ante los impulsos del capital privado, que generaba enormes contradicciones al pretender aumentar sus ganancias.

Nos parece que hoy tenemos una enorme discusión para ver cómo orientar los bancos del Estado en función de los intereses nacionales. Los directorios del BHU y de la Agencia Nacional de Vivienda, en medio de un proceso inédito en el sistema financiero público, de refundación de una nueva institución, deberían tener un mínimo diálogo con los trabajadores. No se trata de pisotear el derecho de los trabajadores organizados, sino reconocer que tenemos para aportar y encontrar salidas en común, respetando las leyes creadas, los convenios colectivos. Nos parece que ese es el camino, y no el del enfrentamiento, hacia el que permanentemente viven empujando las autoridades.

Nosotros lamentamos que estas autoridades continúen, porque no ha sido bueno el trabajo que han realizado, en nuestra opinión. Creemos que hay otros actores que podrían desempeñar funciones en atención a todos los intereses. No nos podemos olvidar que jamás la defensa de los derechos de los trabajadores debe pasar por encima del derecho del usuario. Pero la forma de conducción de estas autoridades intenta prescindir de la opinión de los trabajadores.

Es un aspecto que no está dentro de la voluntad del gobierno a la hora de plantear que se pretende el redimensionamiento del diálogo y la negociación colectiva. Mañana se realiza una nueva junta de delegados del BROU, como se viene haciendo a nivel del BSE también. Nos parece importante la participación y el compromiso de todos los compañeros a la hora de discutir no solo las cuestiones subsidiarias sino también los temas de fondo que hacen a la realidad de nuestras instituciones. Hay que ver cómo nos involucramos en los cambios como trabajadores organizados y cómo fortalecemos la herramienta sindical. Las organizaciones sociales y sindicales tienen un rol protagónico fundamental en estas transformaciones. El proceso de reformas sin profundización, evidentemente no va a beneficiar a todas las partes ni se va a hacer sin que haya contradicciones, que vamos a tener que discutir mucho.

Transcripción: Valentina Roldós