68 años que conjugan el interés sindical con el nacional
Entrevista a ERNESTO PALOMEQUE, integrante del Consejo Central y tesorero de AEBU.
MANUEL MÉNDEZ – Hoy Aebu celebra sus 68 años, y con ese motivo habrá una celebración junto a autoridades nacionales, departamentales y el PIT-CNT. El presidente de AEBU, Gustavo Pérez, hará uso de la palabra y dará a conocer algunos anuncios importantes. Son 68 años, que no es poca cosa…
ERNESTO PALOMEQUE – Son 68 años, que para nosotros imponen un agradecimiento y un reconocimiento, un homenaje a quienes hace muchísimos años tuvieron la visión de comenzar a organizar y unir el esfuerzo de grupos de trabajadores aislados. La fundación del sindicato bancario se inscribió en décadas de gran efervescencia, como la década del 40. En la década del 30 los inmigrantes españoles —y europeos en general— organizaban en nuestro país y en todo el Río de la Plata la resistencia a la Guerra Civil Española, al fascismo. La década del 40 también conoció el fascismo. Y de alguna manera, aquellos inmigrantes y la sangre rebelde nativa supo unir lo que luego se plasmó en la unidad de nuestro movimiento sindical en los 60.
A nosotros —que lo aprendimos como nos lo contaron, y por lo que está escrito, que es mucho, pero es poco para el significado de esa historia— nos parece que merece un agradecimiento a horas y horas y vidas de lucha, para lograr algo que fue histórico y permitió que hoy, en este 2010, ya en el siglo XXI, estemos dando luchas que en el fondo son muy parecidas, pero con un avance brutal en el nivel de organización, y que a nivel ideológico lograron plasmar la unidad del movimiento sindical.
A uno le cuesta imaginarse aquel Aebu del año cuarenta y poco, con los compañeros más veteranos que conocimos, algunos de los cuales todavía hoy están con nosotros. Algunos están integrados a la militancia desde su plenario de jubilados en Aebu, y hay otros compañeros que siguen siendo militantes por las causas del movimiento popular, que vemos cada tanto y seguramente hoy de noche vamos a ver también.
Ellos nos han contado muchísimas cosas, que deberán ser recogidas muy pronto. Porque si no, cometeremos como muchas veces (y no solo como sindicato, sino como sociedad) el pecado de no recoger la historia. En el desarrollo de esa historia hubo un jalón fundamental en la vida del sindicato, como fue la histórica huelga del 69, que forjó una generación. Hay muchísimos compañeros del gremio que vivieron esta huelga, y algunos todavía hoy están activos en el sindicato. Son compañeros que tienen algo más de 40 años de afiliados al gremio y vivieron esta experiencia casi que de pantalones cortos. Forjaron una salida muy difícil, y aquellos postulados no se diferenciaban demasiado de los que continuamos levantando.
Aquellas generaciones sostenían la importancia de que el sistema financiero —que en aquel momento era la banca— debía estar al servicio del país y además, manejado desde el Estado (de allí aquella consigna de la nacionalización de la banca. Hoy el concepto es mucho más amplio).
Aquello nos llevó a forjar una generación de militantes y un gremio bancario que enfrentó el fascismo en nuestro país desde el 73 al 84, porque la dictadura es el fascismo. Pero los derrotamos, y así logramos recuperar la democracia perdida.
Después de la dictadura comenzó una etapa que los viejos dicen que fue muy distinta. Después de 1984 o 1985 irrumpieron en la militancia del sindicato otras generaciones nuevas, con poco más de 20 años, y asumieron grandes responsabilidades, sobre todo en los consejos de sector, tanto en la banca privada como en la oficial. Eran compañeros muy jóvenes, tanto en la presidencia como en los lugares de los consejeros. Recordemos que incluso el presidente de Aebu era muy joven también en este momento.
Desde el 84 a los 90 fue la tarea de reconstruir el entramado de aquel sindicato que había sido muy atacado, como todo el movimiento sindical. Fue una reconstrucción muy efectiva, y Aebu volvió a convertirse en un referente en el movimiento sindical, con una gran fuerza. Y así fue que pudimos seguir sosteniendo las banderas del sistema financiero al servicio del país. Nuestra lucha, como siempre, quedó colocada en dos planos: en el plano reivindicativo —donde logramos conquistas muy importantes en esa década del 80 y el 90—, pero sin olvidar nunca los intereses del país. Creo que ese fue un aprendizaje que nos ha servido muchísimo: la pelea por nuestras condiciones de vida nunca debe estar divorciada de lo que son los intereses nacionales. Si en algún momento lo olvidáramos, el sindicato no va a estar haciendo honor a su historia.
Acercándonos más al siglo XXI, nuestro sindicato comenzó a conocer otras realidades. Visualizamos la posibilidad de una gran crisis financiera, que luego sería económica en nuestro país, y que lamentablemente se disparó por un lado que no esperábamos, a través de la situación en Argentina. En 2002 nuestro país conoció una crisis financiera aún mayor que la de los años 60, que se transformó en una crisis económica brutal para el país. Y todos aquellos uruguayos que no tuvieron un paraguas, una protección como la que tuvimos todos los integrantes del gremio bancario, saben muy bien lo que sufrieron durante esa crisis brutal que hoy estamos repechando.
Desde allí, muchas veces escuchamos con orgullo de otros compañeros referentes de nuestro movimiento sindical, la enseñanza que significó la visión de nuestros dirigentes, que condujeron al sindicato en esa crisis de 2002 y 2003. Algunos de estos compañeros ya no están más, como nuestro querido Juanjo Ramos. Ellos supieron tejer una red de protección social para nuestros compañeros y sus familias, y todo esto se acompañó con la pelea por la recuperación de los puestos de trabajo, que hemos fijado como nuestro principal objetivo.
Creo que en estos últimos años logramos poner un broche de oro a una gran preocupación histórica de nuestro gremio, que desde el año 79 lo escuchaba decir a los viejos militantes: es la preocupación por la Caja Bancaria. En los últimos años, en una gran pelea y un esfuerzo equilibrado de todo el gremio, con los activos, los jubilados y pensionistas, en 2008 logramos una salida junto al gobierno, que hoy vemos es una buena salida para la caja. Se aseguró el tramo final de la vida de compañeros que están en su retiro laboral por los años que les quedan y también un retiro absolutamente digno de quienes hoy están trabajando. Creemos que de alguna manera para muchos esta fue una gran preocupación durante más de veinte años. No se había podido resolver el tema durante ese tiempo, y ahora se le pone el broche de oro a las consignas históricas del Aebu de los 40, los 50 y los 60. Junto a la nacionalización de la banca, que hoy pensamos como el sistema financiero al servicio del país, esas consignas iban acompañadas de lo que fue la creación del sindicato y de la Caja Bancaria en el año 1925.
Naturalmente, también tuvimos el crecimiento organizativo que significó la extensión de nuestro sector financiero hacia otros que no son banca. Hoy ya no somos el sindicato de los bancarios, sino el de los trabajadores del sistema financiero. Por lo tanto, estamos integrando al gremio a trabajadores que no solo son aquellos de traje y corbata de los años 50, 60 o 70, sino que también son los de empresas financieras. Hoy nuestro sindicato está peleando día a día por las realidades de más de 10.000 trabajadores en todo el país, y alrededor de 6000 ya retirados, que son jubilados y pensionistas. Son realidades muy distintas, pero que es necesario atender. Todo eso lo recordamos, y agradecemos aquella visión unificadora, que en lo ideológico trabajó muchísimo por la unidad sindical y política. En la generación que nos toca y en la de los que están llegando al sindicato, queremos poder continuar un trabajo que ha sido muy bueno.
MM – Muchas gracias por tu participación. Entonces, la invitación es para esta noche a las 20 horas en Aebu. La palabra estará a cargo del presidente, Gustavo Pérez.
GP – Naturalmente. Invitamos a todos los amigos. Allí nos encontraremos.
