AEBU enfrenta realidades dispares en administradoras de crédito
Entrevista a ÁLVARO MORALES, integrante del Consejo de Sector Financiero Privado de Aebu.
MANUEL MÉNDEZ – Hay varios temas para desarrollar en el ámbito del sector financiero privado. ¿Cómo está la situación de Pronto!, donde se está avanzando y ya hubo un reconocimiento del sindicato, aunque aún queden temas pendientes?
ÁLVARO MORALES – Pronto! es el que ha sido más proclive a la aceptación de los compañeros cuando constituyeron el colectivo. Mantenemos reuniones periódicas con los compañeros que integran la representativa, que aún es provisoria. Incluso estamos llegando a un acuerdo sobre el régimen disciplinario, para que el instructivo que usaba la empresa de forma unilateral deje de ser utilizado. Estamos un poquito trancados, porque forma parte de un grupo de empresas que no estaba acostumbrado a tener sindicatos, y algunas cosas conceptuales cuesta más que otras entenderlas. Por ejemplo, estamos un poco más trancados en cuanto a las faltas graves, como el derecho a despedir, que la empresa defiende en esta empresa. Pero creo que con el ánimo y en el ambiente en el que estamos trabajando podemos llegar a un acuerdo.
MM – ¿Queda mucho trabajo pendiente en esta negociación sobre el régimen disciplinario?
AM – Estamos en la etapa de redactar algo que contemple los conceptos de ambas partes y que estaría listo este mes o en 30 días, y ya estaríamos finalizando el convenio.
MM – ¿Cuándo se vuelven a reunir con Pronto!?
AM – Quedamos de intercambiar mails en esta semana para reunirnos la semana que viene.
MM – En Crediyi se están venciendo los seguros de paro. ¿Cómo está la situación?
AM – Sí. Vencieron los seguros de la primera tanda de compañeras. La empresa aún está en situación complicada y en concordato. Estamos negociando en forma conjunta la manera de presentar la viabilidad de la empresa ante el ministerio, a los efectos de que se pueda hacer prórrogas sin tener que tomar una decisión drástica, que al día de hoy implicaría que las compañeras quedaran despedidas. Porque hoy es imposible que puedan ser retomadas por la empresa.
MM – ¿Cuántas son en total?
AM – A las que se les venció el seguro de paro son unas quince, más o menos. Hay unas 20 o 25 que están trabajando en este momento.
MM – En relación a Crediyi, la extensión del seguro de paro depende del Poder Ejecutivo. ¿Cómo marchan las negociaciones?
AM – Lo que pide el Poder Ejecutivo —que obviamente compartimos— es que no sean prórrogas por el simple hecho de prorrogar, sino que haya un compromiso. En este caso estaríamos llegando a este compromiso, para que llegado este último plazo haya solución para la empresa o los trabajadores.
MM – De que hay extensión del seguro de paro y que la empresa es viable, de modo que terminado el plazo el personal sería retomado…
AM – La solución que menos desean las tres partes es que los compañeros fueran despedidos. Tuvimos la segunda o tercera instancia en el ministerio y quedamos en que el próximo martes de mañana tendríamos finalizada la instancia que correspondería a la que estamos actuando en conjunto entre empleadores y afiliados. Luego faltaría la resolución de la prórroga, si así lo entiende el ministerio.
MM – Sabemos que en Créditos Directos ha surgido algún problema y hay contactos con la empresa. Se trata de la comisión de salud…
AM – Créditos Directos es la cara mala de la moneda, en cuanto a las administradoras de crédito. Es de las que menos aceptan y soportan al sindicato adentro. Por eso estamos siempre negociando con el abogado de la empresa. Nosotros interpretamos que incluso están incumpliendo con la ley de la creación de la comisión laboral bipartita. Esa misma ley habilita a que si no se instala la comisión se pueda convocar a la comisión tripartita de la Inspección General de Trabajo. Nosotros enviamos una carta por este motivo antes de la semana de Turismo. Como consecuencia la Inspección General de Trabajo tendrá que hacer instalar la comisión de salud tripartita.
MM – El relacionamiento con Créditos Directos ha sido bastante complicado. ¿Cómo es en este momento?
AM – Sigue complicado. La empresa se ampara en que puede nombrar a quien la represente en las reuniones. Y es complicado, porque el abogado que la representa toma notas y dice que las va a trasmitir a la empresa, pero luego viene con respuestas evasivas. También hay que reconocer que son empresas con una historia muy represora en cuanto a lo sindical. Aún no hemos logrado que el sindicato sea respetado por el temor de los funcionarios a las represalias que esa empresa tiene con los trabajadores.
MM – ¿Hay persecución sindical?
AM – Sí, si bien no es la más directa. Reconocemos que desde que está el sindicato se han logrado cosas. Se logró acuerdo sobre el régimen disciplinario. Una vez comentamos que se echaba a las empleadas si el taco del zapato no era el adecuado, o porque la supervisora entendía que la funcionaria no estaba prolija. Todo eso se revirtió y no son despedidas por motivos que no estén comprendidos en el régimen disciplinario, pero compañeras que encabezaron la formación del colectivo dentro de Créditos Directos fueron cambiadas de sector por este motivo. Uno se da cuenta de que son cambiadas para puestos en los que no puedan influir y donde estén trabajando solas. Las demás funcionarias van observando ese accionar, pero con la historia que tienen, cuesta un poco más que las compañeras se decidan.
MM – ¿Cuáles son los principales problemas que tienen con la convocatoria a la comisión de salud?
AM – Todo se basa en desconocer al sindicato. La empresa aparenta cumplir con lo que está establecido en la ley, según lo que el ministerio, la ley o las normas indiquen. Entonces, hacemos denuncias ante la Inspección General de Trabajo, o les hacemos llegar las normas que están desconociendo y de esta manera logramos revertir irregularidades. En su momento un grupo de compañeras estuvieron encerradas, con la llave en poder de la encargada. Todo eso se va revirtiendo, pero por el imperio de decretos o normas laborales; lo que falta es la negociación. La empresa trata de cumplir con las normas, si hay denuncias sobre incumplimientos muy groseros, pero no está para nada instrumentada la forma de negociación normal en cosas que pueden ser menos comprobables, como la ventilación, las sillas, la aparición de tendinitis. Esta son cosas que más bien se arreglan por la vía de la negociación que por mostrarles los decretos. En ese sentido no avanzamos.
MM – En OCA había quedado pendiente el tema de las categorías. ¿Cómo sigue?
AM – El acuerdo al que habíamos llegado con la empresa incluía la recategorización de unos 21 compañeros, y se dividía en tres tiempos. En el momento del acuerdo se hizo la primera tanda, de unos 13 o 14 compañeros. Esta semana van a quedar tres para que se recategoricen en el cumplimiento del convenio, que serán 15 meses. Esta semana estamos recategorizando a cuatro o cinco compañeros más, y es el cumplimiento de lo que firmamos en el pasado.
MM – En cuanto al resto de los temas y al relacionamiento, ¿han mejorado?
AM – Con OCA nunca sabemos. La idea de este último acuerdo que fue tan largo, era empezar a generar confianza y respeto sobre lo que se acuerda. Generalmente, el mayor cuestionamiento con la empresa era que después de llegar a un acuerdo se le buscaba la vuelta para incumplirlo. Eso no se compra en la farmacia, y lo van a decir el tiempo y la vigencia del convenio.
