Desmontaje de la usura: entre la urgencia y la cautela

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Desmontaje de la usura: entre la urgencia y la cautela

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Un pormenorizado informe sobre usura y sobreendeudamiento brindó AEBU en la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados.

Invitada por la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, una delegación de AEBU compareció ante ese cuerpo legislativo para entregar sus opiniones sobre la usura y el sobreendeudamiento.

El economista Aníbal Peluffo, de la Comisión Técnica Asesora, afirmó que el problema de las tasas de interés estaba «alojado en determinados sectores o tipo de operaciones y no en todo el mercado». En cuanto al sobreendeudamiento lo consideró también sectorizado. Concretamente, especificó que la encuesta de ingresos y gastos de los hogares muestra que «el 20 % de la población de menores recursos —el primer quintil— tiene un nivel de consumo que supera el ingreso y, por consiguiente, todos los meses requiere algún tipo de financiación. Eso corresponde, en promedio —es un dato de encuestas—, a unas seiscientas mil personas que están requiriendo todos los meses de un financiamiento para poder sustentar el consumo habitual».

De esta forma quedaron ubicados, en términos aproximados, los uruguayos que sufren este problema en forma crónica. Tras ese señalamiento llamó a los parlamentarios a actuar con precaución para «no excluir más a estas personas del financiamiento formal».

«En general, los topes de tasa bajos, si bien persiguen ese objetivo de intentar que el costo no se dispare, tienen el riesgo de terminar generando más exclusión, empujando a la gente a un sistema informal que no tiene tantas garantías. Desde AEBU entendemos que no es sencillo, aplicando topes a las tasas de interés, solucionar un problema que en realidad está alojado en segmentos puntuales. Se puede ser más selectivo y focalizado», sostuvo el economista.

Al respecto el consejero central Roberto Bleda —también integrante de la delegación ante la Comisión de Hacienda— fue más enfático: «Cuando se dice que, a veces, una medida en un segmento 'puede' implicar, yo diría que necesariamente trae consecuencias en algún otro segmento. Si se baja la tasa de un lado, se va a subir en otro. Eso ha funcionado siempre así, y es casi imposible que no sea así porque los agentes que prestan tienen una lógica de tener sus ganancias».

La cadena de compra de carteras implica [una] traslación que impacta dentro de las tasas medias de interés».

Por su parte el consejero central Pablo Andrade precisó: «No hay forma de que nosotros toquemos un extremo del negocio sin que impacte en el otro, porque existen compras de carteras —de parte de los bancos a financieras—, porque la cadena de compra de carteras implica [una] traslación que impacta dentro de las tasas medias de interés». Sobre este aspecto fue radical: «Acá el Banco Central tiene que tomar una decisión. Los bancos tienen metidas en la tasa media de interés las compras de carteras de sus financieras, que tienen otras tasas de interés por un problema de riesgo. Entonces, tenemos que definir si separamos eso para que el control de tasas sea realmente efectivo o sea real». Para hacerla más clara pasó a la práctica: «Pongo simplemente un ejemplo: si yo hoy definiera que todo interés por encima del 60 % —estoy hablando de siete veces la inflación de este último mes— fuera una tasa de usura, estaría generando que un 30 % o 40 % de las empresas y de los actores del sistema estuviera fuera de esa tasa de interés. Ahora bien, ese corrimiento hace que las tasas de interés dentro de los bancos también tengan un cimbronazo: obligan a expulsar de los bancos a un montón de clientes por el nivel de riesgo que implican esas operaciones». Por eso, sostuvo, «la fijación desde fuera del mercado de las tasas de interés en forma genérica puede ocasionar problemas graves», y avisó: «En el otro extremo tenemos la expulsión hacia el sector informal de los sectores más vulnerables».