Orgullo, tareas y advertencias

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Orgullo, tareas y advertencias

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En los 80 años de AEBU no podían faltar las reflexiones de un gran decidor como es Juan Pedro Ciganda, quien con su estilo inconfundible nos entregó una hermosa página.

I

Mayo del 2022 será tiempo de festejar —del modo que se pueda— los ochenta años de vida de la Asociación de Bancarios del Uruguay.

La vieja AEBU, la que conocí en Buenos Aires 344 (no me dio la antigüedad en el cargo de estar vivo para ver el y los lugares fundacionales), tiene un nuevo cumpleaños en el siglo XXI que rememora aquel nacimiento en medio de la Segunda Guerra Mundial, en 1942.

Mientras millones de seres humanos morían en el enfrentamiento a los nazis, en este solar del Océano Atlántico esquina Rio de la Plata un grupo de trabajadores de cuello y corbata decidían unificar esfuerzos, fundar un sindicato apostando a los mejores caminos para la defensa de sus derechos, los de todos los trabajadores y la democracia uruguaya.

Su andar a lo largo de ocho décadas ha sido un ejemplo vivo y probado — no declarado— de independencia, que es uno de los valores centrales del movimiento sindical del país —materializado en el PIT CNT—, al cual nuestra Asociación ha brindado siempre su cuota de responsabilidad y unidad, para luchar por las reivindicaciones, la libertad y la República.

En esa historia hecha al andar, el sindicato —representación indiscutida del gremio— ha tenido sin duda aciertos y errores. No vacilo en aseverar que la afirmación de los valores fundacionales ha sido siempre preminente y que el gremio y su expresión sindical han sabido siempre corregir la plana cuando se han tenido desaciertos. La ausencia de equivocaciones es exclusivo patrimonio de seres individuales o colectivos que nada hacen.

El balance general no puede sino llenarnos de orgullo a todos los que hemos sido y somos afiliados a la Asociación.

II

En la etapa actual del Uruguay, recientemente marcada por una expresión cívica ejemplar —más allá de que a medio país no le guste el resultado de la consulta realizada— se presenta un futuro sin duda difícil, dado el contexto nacional  e internacional.

Intuyo que las contradicciones entre sectores de la sociedad se agudizarán y una clara tendencia en materia social y económica parece afirmarse, en cuya orientación el salario y las pasividades tendrán tendencia a ser las variantes de ajuste.

La dirección del sindicato, en todas sus ramas, la de la central de trabajadores, tienen por delante la misión nada sencilla de dar la discusión y ayudar en la definición de orientaciones. Estarán en juego puestos de trabajo, salarios, pasividades, un proyecto de país productivo y en crecimiento, o el retroceso hacia etapas superadas.

III

«Pinta tu aldea y pintarás el mundo» es una frase atribuida a León Tolstoi, genial escritor ruso. Confío que, dada la situación mundial, alguna autoridad nacional no censure a esta publicación por mencionarla.

Pero la sustancia profunda de la aseveración, relativa a la naturaleza humana, a sus fortalezas, debilidades, grandezas y limitaciones, no puede llevarnos a olvidar la vereda de enfrente.  

Hay que mirar un poco al mundo para entender en qué baldosa estamos parados y cuáles son las condiciones que el planeta nos impone en nuestra diaria brega por la vida civilizada. No para paralizarnos sino para caminar mejor. Y si queremos acriollar más la idea: para no pechar alambrados.

A 80 años de la fundación de AEBU el mundo sigue en guerra. De la caliente. Culminada en 1945 se pasó a la «fría» y desde que ésta fuera finiquitada entre 1989 y 1991, el orbe no tuvo un día de paz.  A veces uno tiene la sensación de que luego de 20 años de tranquilidad, asueto bélico y reparto de juguetes para los niños, estamos «otra vez» en guerra. 

Einstein decía que había solamente dos cosas que le permitían pensar en «lo absoluto»: el universo y la estupidez humana, aunque sobre el  universo, tenía dudas…

Yo estimo, sin pretender corregirle la plana al hombre de «la relatividad» que habría que agregar un tercer elemento, que por lo menos compite con el universo y la estupidez: la hipocresía. Pero dejémoslo por ahí para evitar invasiones de espacio. Ya habrá tiempo.

Sencillamente, la brega por la paz, las iniciativas por el desarme, el cuidado del medio ambiente (sin el cual todo otro programa será un desocupado más, porque no habrá planeta para aplicarlo), tienen que estar en el estudio y las reflexiones de nuestra gente, partidos, sindicatos, organizaciones sociales, academia.

La pequeñez cuantitativa de nuestro país no es argumento para no cumplir con esa tarea. Tenemos mil opciones de foros, ámbitos y plateas donde hacer llegar nuestro pensamiento.

Lo antedicho va en matrimonio, concubinato o todo tipo de lazo, con otro razonamiento.

Podemos quedarnos quietos, mirarnos el ombligo, otear el mundial de Qatar o las elecciones del 2024 junto a nuevas tinelizaciones de los medios de comunicación, que cada día demuestran que es más rentable remar en una determinada dirección, en la que la inteligencia  asintomática predomina.

Mas ello supone, no solamente creernos que con la tercera o cuarta dosis estamos vacunados contra catástrofes, sino obviar que nuevas (y viejas) formas de autoritarismo se pueden incluir en las previsiones meteorológicas, que acaso en los informativos de las 19 horas no aparecen.

La seguiremos.

Feliz cumpleaños, compañeros de todas las generaciones de AEBU.

Juan Pedro Ciganda