Fuimos y seremos AEBU

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Fuimos y seremos AEBU

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El sábado pasado en Plaza España presenciamos un disfrute infantil exuberante, seguido más tarde por un recordatorio en imágenes de la resistencia de AEBU durante la dictadura.

Música animada, indicaciones por los parlantes, zigzagueos infantiles entre las reposeras de padres y abuelos, caras coloridas e imaginativos peinados en los pequeños murguistas. Y sonrisas, muchas sonrisas en todas las caras se veían entre la apretada multitud frente al espacio de la Biblioteca Municipal. 

Los alumnos de Extensión Escolar de AEBU y los integrantes de la murguita Los Sapos Cantores abrieron la jornada. Se expresaron y divirtieron los escolares a la vez de gratificar a sus familiares quienes, por centenares, disfrutaron y aplaudieron. Tanto la actuación de la murga y el audiocuento, como los dibujos de diapositivas para su proyección posterior, demostraron el talento creativo y el entusiasmo de los niños de AEBU para adueñarse de la Plaza España.

Desde distintos quioscos se organizaron actividades infantiles, que contaron con la conducción siempre impecable del equipo docente del Jardín y Educación Inicial de AEBU. 

Ya avanzada la tarde le llegó el turno al Espacio de Formación Integral (EFI) «Memoria audiovisual y pasado reciente». Organizada por el Laboratorio de Preservación Audiovisual del Archivo General de la Universidad de la República y la Facultad de Información y Comunicación (FIC-UdelaR), junto al Municipio B, su intervención fue dirigida por Isabel Wschebor y coordinada por Mateo Magnone. El objetivo era homenajear a AEBU por su resistencia durante la dictadura y su destacado papel en la transición democrática.

En la apertura de este segmento —mientras bajaba la intensidad del sol para permitir la proyección de los materiales fílmicos del Laboratorio de Preservación Audiovisual— hizo uso de la palabra el exsecretario general de AEBU Milton Antognazza, testimonio viviente de los episodios que posteriormente se verían proyectados en la pantalla.

Nuestro antiguo dirigente habló para las nuevas generaciones y describió el diario vivir del sindicato cuando, asfixiado económicamente y siempre bajo amenaza de cierre, resistió rodeado por la gente, mientras generaba eventos para promover una constante asistencia de público a sus instalaciones. 

Recordó las dos gigantescas mareas humanas generadas a las puertas del sindicato por la llegada de los niños del exilio y por el retorno de Alfredo Zitarrosa. «Lo que más me impresionó de la llegada de los niños fue la gente, porque estaba todo el mundo. La gente salió toda a la rambla a esperarlos y eran miles de personas, todo esto estaba lleno». Y era tal la inseguridad en que se vivía entonces que pensó ante esa pueblada: «Pah, ahora nos cierran el sindicato, ahora sí». Pero los tiempos estaban cambiando, el pueblo uruguayo recuperaba espacios y no hubo represalias. 

Otra fortaleza de AEBU eran sus servicios, el Sector Deportivo, el Hogar Estudiantil, y la Guardería, otro aspecto que el dirigente jerarquizó. «Al sindicato lo querían cerrar, pero una de las primeras causas por las que no nos cerraban era por la Guarderia [hoy Jardín y Extensión Escolar]. La Guardería fue para nosotros una cosa fundamental», destacó, y a la vez explicó que por aquel entonces contaba con el apoyo de la embajada francesa porque —por convenio— en ella se enseñaba el idioma de ese país.

Antognazza también se extendió sobre las actividades artísticas que el sindicato promovía en sus instalaciones que, por ejemplo, dieron nacimiento a la murga BCG. Resaltó asimismo la importancia de los Juegos de Primavera, una creación del profesor Ricardo Piñeyrúa, que por entonces era director del Sector Deportivo de AEBU.

Hay una frase de este compañero que resume su pensamiento, pero que también habla de la construcción permanente de nuestro sindicato. La dejamos para el final: «Esta reunión es muy significativa y me hace recordar [todos esos episodios] porque nosotros tenemos que seguir adelante y no podemos olvidarnos del pasado». 

Terminado su discurso fueron proyectadas las imágenes registradas durante la llegada de los niños del exilio y el retorno de Zitarrosa, que fueron seguidas con gran interés por las nuevas generaciones y en otros casos refrescaron la memoria de quienes las vivieron.

En resumen, asistimos a una gran jornada. Por ella felicitamos al Laboratorio de Preservación Audiovisual del Archivo General de la Universidad de la República, a la Facultad de Información y Comunicación (FIC-Udelar) y al Municipio B.