Trabas burocráticas, desinformación y aislamiento geográfico conspiran contra la bancarización

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Trabas burocráticas, desinformación y aislamiento geográfico conspiran contra la bancarización

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Entrevista a ERNESTO PALOMEQUE, secretario de Finanzas de AEBU.

MANUEL MÉNDEZ – El documento de AEBU elaborado por la Comisión Técnico Asesora para abrir camino a la discusión de la bancarización fue discutido y aprobado por el Consejo Central de AEBU. Finalmente, entonces, el Consejo Central terminó aprobando este documento, que va a ser debatido con el Poder Ejecutivo y la Asociación de Bancos del Uruguay.

ERNESTO PALOMEQUE –  Sí; efectivamente. La semana pasada, la dirección de AEBU en conjunto —después de un debate bastante largo en función de una serie de borradores que se fueron manejando y diversos aportes de los compañeros— fue enriqueciendo un documento que tiene el valor de contener el aporte de todos quienes integran la dirección. El documento será presentado en los próximos días en la primera reunión del ámbito convocado por el Ministerio de Economía y Finanzas y el BCU. hace ya unas semanas. Allí participaremos los trabajadores, como Aebu, y también los bancos y las empresas administradoras de crédito.

MM – ¿Todavía no hay fecha para la reunión?

EP – No se fijó, pero tenemos la información de que lo va a ser en esta semana. Estamos con cierta ansiedad, pero es una ansiedad política, porque esta intención de nuestro sindicato de discutir en un ámbito de carácter técnico-político aquellas cuestiones que tienen que ver con el sistema financiero, ha sido una aspiración del sindicato desde hace varias décadas. Recordemos los documentos importantes que el sindicato aprobó. Quizás el que fue un gran mojón fue el de 1999, «El sistema financiero, un asunto de Estado», donde se pautaban algunos riesgos importantes para el sistema, que lamentablemente, después ocurrieron. El sindicato luego fue enriqueciendo y engordando este documento, con los hechos y los análisis posteriores. Pero siempre estuvimos reclamando ámbitos de este tipo. Por el trabajo permanente y la exigencia de que este debate existiera, creemos que hoy el Poder Ejecutivo lo convoca, también como resultado de un reclamo nuestro al menos, aunque seguramente también de otros sectores (no de los bancos, exactamente).

MM – ¿Qué grado de bancarización hay en Uruguay?

EP – En el marco de Latinoamérica, Uruguay tiene un grado de bancarización bajo. Los datos más impactantes son los referidos a los niveles de bancarización de los sectores como las pequeñas y medianas empresas y las microempresas. Las investigaciones, y datos de la Dinapyme (Dirección Nacional de Pequeñas y Medianas Empresas), indican que un 96 % de las pequeñas y medianas empresas y las microempresas no están accediendo a servicios financieros.

MM – Y son las principales empresas de la economía uruguaya…

EP – Son las que más ocupan trabajadores, las que generan más empleo. Por eso es preocupante. Nosotros titulamos este documento que va a ser nuestra propuesta, con una terminología que se agrega a la de bancarización: empezamos a hablar de inclusión financiera. Es un término que hemos ido aprendiendo a utilizar con sentido social, con relación a aquella situación alarmante de nuestra sociedad, que a partir de la crisis de 2002 dejó a uno de cada tres uruguayos debajo de la línea de pobreza.

En aquellos años empezamos a hablar de la inclusión a nivel social. Ahora hablamos de inclusión financiera también, porque creemos que los servicios financieros son un instrumento más para incluir a nuestros hermanos uruguayos en una situación de vida mejor. Porque los servicios financieros ofrecen la posibilidad de mejorar sus condiciones de vida. Al tomar un servicio financiero como el crédito, podrán desarrollarse en su actividad personal con una microempresa, una empresa familiar o una pequeña empresa.

Estas cosas son concretas y hacen que dejemos de hablar de lo abstracto de los créditos, que deben aumentar y son insuficientes. Y también hacen que se reclamen estas cosas de parte nuestra, como sindicato de trabajadores del sistema financiero, y que otros sectores reclamen cosas parecidas. Así es que pasamos de lo abstracto a lo concreto. La concreción de un crédito a una empresa familiar puede significar el desarrollo de cierta actividad y, por lo tanto, la afirmación en sus empleos. Y todo eso tiene un contenido social.

MM – ¿Cuáles serían los principales obstáculos para la bancarización en Uruguay? ¿Qué dice el estudio sobre este tema?

EP – Una de las razones más importantes son los ingresos bajos o inestables, de quienes estarían reclamando un servicio financiero. Por otro lado, claramente aparecen problemas de ineficiencias burocráticas, un exceso de requisitos formales para operar, fundamentalmente a nivel de los bancos. Una cosa son los requisitos exigidos por los bancos, y otra los de las administradoras de crédito.

También hay mayores dificultades según la ubicación geográfica. Sin duda que en el Interior y particularmente si trazamos una línea paralela al Ecuador, a unos 150 kilómetros de Montevideo hacia el norte y de allí para arriba, sin duda que los servicios financieros comienzan a escasear muchísimo (salvo en la línea pegada al Río Uruguay).

Este trabajo nos está mostrando que aparecen obstáculos muy importantes y en las encuestas de las que hemos tomado información se ve que hay una falta de confianza en el agente financiero, sea banco o empresa financiera. También aparece otro elemento, que es la falta de garantías. Si bien el gobierno anterior de Tabaré Vázquez y el actual han trabajado algo en el Sistema Nacional de Garantías —que creemos es una buena cosa— por ahora sigue siendo uno de los obstáculos más importantes. 

Yo comentaba al pasar el tema de las ineficiencias burocráticas, y es un aspecto bastante claro. A veces se lo caricaturiza a través de algunos artistas que dibujan en tono de humor en algunos diarios. Ya lo hizo también Mario Benedetti sin caricaturas sino con la literatura, escribiendo novelas y cuentos, mostrando lo que es nuestra burocracia. Todo eso se transforma en un gran obstáculo para la gente cuando va a buscar ayuda financiera.

MM – No sé si no está en los primeros lugares ese tema…

EP – Seguramente. Estas cosas, para nosotros aparecen como la piedra más importante que se le pone adelante a la gente que necesita estos servicios. Por lo tanto, creemos que hay que avanzar en términos concretos. Una de las cuestiones en las que debemos trabajar más es en un análisis profundo. Ya existe un avance importante en este sentido, puesto en práctica por el Poder Ejecutivo. Porque en el llamado a este ámbito hecho por el Ministerio de Economía ellos ya manejaron información, de forma que ya están avanzados en cuanto a la cobertura de servicios financieros a nivel nacional: Montevideo en los distintos barrios; en el Interior en los distintos departamentos; los distintos tipos de servicios financieros, como bancos privados y oficiales; empresas financieras; administradoras de créditos; cajeros automáticos;, buzones… Y se les podrá agregar otras formas. En función de las necesidades percibidas comenzaremos a dar pasos concretos y a trabajar.

Es un trabajo que nos entusiasma mucho y por el que hemos esperado muchos años. Estamos preparados para aportar como sindicato y abrimos por lo tanto una etapa de gran expectativa.

MM – ¿Cómo inciden algunas empresas que tienen cierto grado de informalidad, como sus balances poco transparentes, entre otras cosas?

EP – La formalización no tiene grandes costos. Significa inscribirse en el BPS, la DGI, para las microempresas. Para las pequeñas y medianas empresas hay un protocolo de Dinapyme para comenzar a transitar el camino de la formalización. Sabemos que también hay miedos, porque cuando comienza la formalización se piensa en cuánto va a costar y que se van a achicar las ganancias. Pero se ha avanzado mucho en ese sentido. Y también veamos las ventajas que existen, porque estar inscripto en el BPS significa tener la cobertura de salud, por ejemplo.

Quedamos muy conformes de haber aprobado este documento en la dirección del sindicato, y apostamos a que se logre un debate fértil y que saque conclusiones que puedan luego transformarse en normativas concretas, si fuera necesario.

 

Transcripción: Valentina Roldós