Trabajo en comisiones demuestra insuficiencia de personal en el Hipotecario

Tiempo de lectura
5 minutos
Leido hasta ahora

Trabajo en comisiones demuestra insuficiencia de personal en el Hipotecario

Publicado en:

Entrevista a LUIS GUARTECHEA, integrante de la Comisión Representativa del BHU.

MANUEL MÉNDEZ – Hoy estaremos hablando sobre los avances de la reestructura del Banco Hipotecario del Uruguay (BHU). Según Jorge Polgar, presidente de la institución, este proceso habría terminado. ¿Es como dice Polgar, que la reestructura estaría terminada?

LUIS GUARTECHEA – Yo estuve leyendo las declaraciones del presidente del banco. Creo que es importante saber qué significa la reestructura del BHU. Es un proceso que comienza hace unos cuatro años y medio. El 3 de julio de 2006 firmamos un acta de acuerdo donde el sindicato aceptó la propuesta del Poder Ejecutivo de separación del personal, porque el banco estaba prácticamente quebrado desde el punto de vista financiero. Se habían retirado los depósitos a plazo fijo, había una cartera muy pesada de morosidad y el personal era de unos 940 funcionarios. Era imposible de mantener en esas condiciones.

El acuerdo fue definir cuántos funcionarios necesitaba el BHU y el resto pasaría a la Agencia Nacional de Vivienda, que se había creado en ese momento. El banco fijó qué cantidad de funcionarios pasarían, en un planteo primario, y sin mucha claridad sobre la necesidad real de personal. Solo se sabía que el banco se iba a especializar en el tema hipotecario, netamente financiero y para préstamos, específicamente. Pero no se tenía claro el volumen de tareas para hacer. Tampoco cuántas sucursales iba a tener.

El banco quedó con siete sucursales y 350 funcionarios. Pero quedó demostrado que no es suficiente, porque entre contrataciones, becarios y pasantes y consultoras tenemos un volumen de un 15 o 20 % por encima de esos 350 funcionarios. No tenemos claro que haya culminado el proceso, porque se sigue la labor de las comisiones de trabajo. Quizás a lo que se refería Polgar al decir que la reestructura está terminada, es que hemos llegado a una conclusión de cuáles son los objetivos del banco. Pero eso es una parte. Hay otra parte que no está culminada ni definida; se está trabajando en las comisiones y se ha detectado que es insuficiente el personal que quedó.

Se está trabajando en una comisión de estructura, donde se está definiendo la estructura que debería haberse tenido desde el inicio. Es claro que es lo que siempre sucede: las estructuras son muy vivas y están en movimiento continuo. También en la comisión de presupuesto se está fijando continuamente cuál es la cantidad de personal necesario. Y se está pensando que se va a necesitar por lo menos alrededor de cien funcionarios más.

MM – ¿Y se solucionaría con becarios, con contratados?

LG – Se definió pasar 640 funcionarios a la Agencia Nacional de Vivienda y hoy hay unos 60 o 70 becarios, pasantes o contratados. Incluso están contratando personal o técnicos con las características que tenían los funcionarios que pasaron a la agencia.

MM – Y entonces, ¿se está cumpliendo el convenio colectivo?

LG – En cuanto al convenio colectivo madre de la banca oficial, tenemos un problema con el artículo 6. Desde que se firma el convenio para ir hacia un trabajo de evaluación de desempeño con objetivos de gestión, hemos trabajado en este sentido como sindicato. Y hoy tenemos un problema y estamos en las puertas de un conflicto con el BHU y la Agencia Nacional de Vivienda porque ese artículo no se ha cumplido, desde nuestro punto de vista. Entendemos que parte de la reestructura no está terminada porque así está acordado. Incluso la ley que creó la agencia y definió la reestructura del sistema público de vivienda, tiene un artículo que establece que cuando el BHU necesite personal con los perfiles de los funcionarios que fueron a la agencia, sean requeridos desde la agencia para el banco.

MM – Y no se está cumpliendo…

LG – Para eso hay que crear los cargos, y por eso se está trabajando en el tema de estructura y de presupuesto. Para nosotros, no está culminado. Quizás la interpretación de Polgar es que está culminado que el banco es monoproducto sobe el tema de préstamos hipotecarios, pero todavía se siguen haciendo cosas. Lo que sí es importante es que el banco está caminando y otorgando créditos, aunque no con el volumen que quisiéramos.

En el año 1990 o 1991, cuando Ramón Díaz asumió como presidente del BCU, lo primero que definió fue que el banco dejara de invertir lo que venía invirtiendo —que era del entorno de los 30 o 35 millones de dólares mensuales— y pasara a invertir 13 millones de dólares mensuales. En ese momento protestamos y planteamos que era absolutamente insuficiente. Sabemos en qué situación quedó el banco y en 2002 fue el quiebre definitivo. Pero está claro que se está recuperando y se hizo un esfuerzo muy importante desde el Poder Ejecutivo y el sindicato, que estuvo firme defendiendo que el banco siguiera existiendo. El acuerdo firmado fue que estábamos de acuerdo en la creación del nuevo organismo, con el pasaje del grueso de funcionarios, con la condición de que el BHU siguiera caminando y prestando las funciones que correspondía: el acceso a la vivienda para la gente, un acceso viable.

Hoy creo que el banco está en ese camino, pero falta todavía. Todos sabemos cuál es el déficit habitacional en el país. Hoy estamos esperando que se defina el Plan Quinquenal de Vivienda, donde el BHU y la agencia van a jugar su rol. La Agencia Nacional de Vivienda va a estar en la implementación de la construcción de viviendas, el relevamiento, y el acceso de la gente a la vivienda.

MM – ¿Cómo está funcionado la coordinación entre BHU y Agencia Nacional de Vivienda?

LG – La coordinación está dada básicamente en las carteras que el banco va dejando de lado, según está previsto en la ley de creación de vivienda. La cartera que tiene morosidad y es de difícil recuperación está pasando a la agencia, que la administra a través de los fideicomisos que se crearon. Y todavía sigue, porque está previsto un fideicomiso 10 y 11, a través de los cuales se seguirá pasando carteras que el banco entienda pueden ser problemáticas o generar riesgos de morosidad.

Cuando se dice que el banco tiene una morosidad del 50 %, se trata de que el BCU fija que aquel deudor que hizo un convenio y está al día por estar pagando, se lo toma como atrasado igual. Y hoy —si no me equivoco— está cercano al 10 o 11 %, o menos. No es como pasaba antes, que la gente pasaba tres, cuatro o cinco años sin pagar. Hoy todo eso se ordenó y la agencia está cobrando cuotas, recuperando la plata de esos fideicomisos (cerca de unos cuatro millones de dólares mensuales). Y también la gente firmó convenios.

En la agencia se aplicó lo que antes prácticamente nunca se había aplicado desde la creación del Ministerio de Vivienda: los subsidios. Siempre peleamos por que se aplicaran para muchos uruguayos, de acuerdo al tipo de vivienda, la conformación y los ingresos del núcleo familiar. Mucha gente canceló la deuda aplicándosele los subsidios y está escriturando. Esas son las cosas que a nosotros nos motivan para ver qué bueno es el esfuerzo que se está haciendo. Lo nuestro es un granito de arena.

MM – ¿Qué personal tiene la ANV?

LG – Se armó una estructura de 295 personas y habían pasado 640. Hoy somos 630 o 620, pero además tenemos contratación de personal, becarios, pasantes, consultores, con unas 180 o 190 contrataciones. De manera que no entendemos que no se frene esa situación y analicemos bien claro cómo hacer. Porque al principio parecía que en total sobraban más de 300 funcionarios en ambos lados. Por eso estamos en las comisiones paritarias establecidas en los convenios donde planteamos la necesidad de discutir esta estructura.

La agencia se crea con una realidad de 640 funcionarios, y la idea es hacerla lo más eficiente posible y que trascienda a los funcionarios que venimos del BHU. Que sea una institución que establezca y canalice los subsidios del Ministerio de Vivienda y atienda los planes de vivienda, y que el BHU sea el órgano financiador.
 

Transcripción: Valentina Roldós