Bajar el déficit y la inflación; lo demás no importa 

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Bajar el déficit y la inflación; lo demás no importa 

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Comenzó en Radio Camacuá el ciclo de análisis del proyecto de Ley de Presupuesto del Poder Ejecutivo, a cargo de la Comisión Técnica Asesora (CTA) de AEBU.

Los economistas Soledad Giudice y Aníbal Peluffo comentaron la exposición de motivos del proyecto de ley enviado al Parlamento por el Poder Ejecutivo y el soporte técnico en la que esta se sustenta. Ambos encontraron serias fallas en las herramientas a utilizar en relación con los objetivos buscados y en general consideraron muy optimistas los supuestos que se manejan para la recuperación económica, tanto en tiempos como en resultados. 

También consideraron que predomina la disciplina fiscal por sobre la atención de los problemas sociales derivados de la pandemia. «En este presupuesto se nota una vocación muy fiscalista. La propia ministra de Economía ha dicho: 'A nosotros nos tienen que juzgar por el déficit fiscal y por la inflación'. Es una expresión que tal vez no resuena porque está hablando de temas que no son tan populares. Pero es muy fuerte, porque en realidad nos está diciendo que 'nos importa bajar el déficit y la inflación, lo demás pasa a un segundo plano'», reflexionó Peluffo.

Al respecto agregó que estamos ante «un cambio respecto a cómo se venían manejando las cifras fiscales, que si bien podían ser criticadas desde algunos sectores, en realidad nunca se dejaban de lado totalmente los objetivos sociales», cosa que ahora sí sucederá porque «poner el déficit fiscal en el centro es una decisión política. Si yo pongo en el centro [de la política económica] que el déficit fiscal tiene que ser lo menor posible, más allá de que haya una pandemia y de que incluso las recomendaciones internacionales son que el Estado debe estar más presente que antes, la convicción ideológica puede más y lo que se prioriza es un Estado más pequeño». 

El economista entendió que resulta exagerada la previsión que se realiza con respecto al efecto de las inversiones que recibirá Uruguay en el próximo período: «Se está planeando que las inversiones produzcan más empleo que el generado históricamente en Uruguay. Si hiciéramos un indicador que diga 'a tanta inversión tanto empleo' ahora se está planteando que las inversiones que lleguen van a generar mucho más empleo que antes», sostuvo.

Soledad Giudice acotó un detalle de importancia en materia de empleo: en el mismo presupuesto «se está planteando una reducción del empleo público; entonces por ahí no va a haber aumento. Solamente puede aumentar por el sector privado».

Peluffo agregó otra objeción a las previsiones del Gobierno: «Llegarían a invertir sectores que contraten más gente de la que contrataron quienes invirtieron antes. Eso, la verdad, es bastante optimista». También expresó que «hay cierta inconsistencia en qué es lo que esperan que pase con el tipo de cambio real (cómo se relaciona la inflación con el dólar)». Sería extraño a su entender que se dé un superávit en la cuenta corriente de gran magnitud sin que nuestra  moneda se aprecie. «No sé si se acuerdan que Uruguay, cuando creció mucho en la década pasada, el dólar bajaba de precio. Se está dando como un cóctel de cosas que no es normal que pase». 

Por su parte Soledad Giudice analizó las principales líneas de la exposición de motivos. «Hay algunas ideas y mensajes principales del Gobierno; las proyecciones que se hacen de la economía nos dan señales de que ellos esperan que la crisis que estamos atravesando sea transitoria. Las proyecciones que hacen de distintas variables marcan una recuperación muy rápida en 2021 y se esperan condiciones favorables para Uruguay. Las proyecciones son bastante optimistas en comparación con las de los agentes privados», entendió la técnica.   

Ingresada a un análisis de la mecánica que el gobierno proyecta para nuestro desarrollo de los próximos años, expresó: «Un crecimiento fuerte implica que entren muchos dólares y esa divisa empiece a bajar», lo que constituiría un problema. En ese escenario «a los exportadores les va muy bien, pero eso tiende a la baja del dólar. Si estás diciendo que hay un problema de competitividad y decidís que sean los exportadores quienes impulsen el crecimiento, si no hacés un cambio de precios relativo que  favorezca a los exportadores en sus costos es imposible que se dé todo a la vez». Peluffó abundó sobre este punto y sus probables consecuencias: «Cuando hay un superávit en la cuenta corriente se espera que baje el dólar y suba la inflación, naturalmente». En definitiva, se prevé que habrá grandes dificultades para mantener girando todos los platitos chinos a la vez. 

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