«Lavado de activos es muy preocupante»

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«Lavado de activos es muy preocupante»

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En extensa entrevista del programa Buscadores de VTV, nuestro presidente Elbio Monegal analizó el anteproyecto de ley de urgente consideración.

«Lejos de mantener la inclusión financiera lo que se hace es una desinclusión, así la llamaron nuestros técnicos y a mí me pareció muy oportuno, porque a la ley la dejan vacía de contenido. A partir de los cambios propuestos se abren varias posibilidades, como por ejemplo la evasión y el lavado de activos. Hoy no puede pasar que una persona retire dinero en un cambio y vaya a depositarla en un banco. Eso tiene que hacerse a través de medios electrónicos, porque así se controla el origen de los fondos. El permitir que usted vaya y compre una casa o un vehículo de alta gama y lo pague en efectivo resulta en que nadie puede determinar el origen de los fondos». 

Tras estas afirmaciones Monegal continuó poniendo el acento sobre este aspecto del anteproyecto de ley de urgente consideración LUC, al cual el sindicato ha dedicado ya varios editoriales: «El tema del lavado de activos es muy preocupante. A Uruguay, ustedes recordarán que le costó mucho salir de las listas grises de la OCDE; tuvo que hacer acuerdos de intercambio de información con varios Estados para lograr eso. Uruguay apostaba, en los años 90, a ser una plaza financiera y se hizo cualquier tipo de barbaridades en esa época». Como ejemplo citó «la venta del banco Pan de Azúcar a un señor Benhamou que nadie sabía quién era. Este se fue con toda la liquidez del banco y dejó un agujero tremendo». 

Instalado en aquel tiempo consideró: «Sí, éramos una plaza financiera (esto lo cuento como empleado bancario): hasta después de la crisis [de 2002] venían con valijas y te las dejaban, porque no había tiempo ni de contar [el dinero]. Se lavaba dinero porque la normativa en Uruguay y en el mundo no controlaba, lo permitía, no era ilegal. ¡Venían con valijas! Hoy lo vemos como inmoral; en aquel momento no se sabía de dónde procedía [el dinero] porque recién el narcotráfico había empezado a utilizar esas herramientas para blanquear activos».

Otro aspecto muy cuestionado del anteproyecto de ley es la disminución de derechos que sufrirían los trabajadores si la norma llegara a aprobarse. «Ahora, si yo voy a pedir un trabajo y me tengo que poner de acuerdo con el patrón, en el momento, sobre por qué medio voy a cobrar, estoy en una situación absolutamente desigual. Porque quien va a pedir un trabajo no está en posición de imponer condiciones. Si el empleador le dice 'vas a cobrar en efectivo', vas a cobrar en efectivo, porque si no… La LUC habla de los nuevos trabajadores que deberán ponerse de acuerdo con el empleador. Entonces, ¿qué trabajador, en cualquier rama de la actividad, que va a pedir un trabajo, está en posición de imponer condiciones? Ninguno. La gente quiere trabajar y si le dicen que va a cobrar en negro, la mayoría lo va a aceptar porque hay una necesidad de trabajo». 

 A partir del asesoramiento jurídico de la sala de abogados de AEBU Monegal afirmó que «no se constata la urgencia de la mayoría de los artículos que una ley debe tener para ser considerada de urgente consideración. Hay artículos que no tienen la urgencia como para ser tratados bajo esta herramienta» y enumeró algunos de ellos, entre los cuales mencionó el referido al chorizo de rueda.

También tuvo palabras para referirse a la constitucionalidad de la iniciativa «ómnibus» y a su carácter de «urgente». Expresó que «constitucionalmente, para utilizar esa herramienta, tratar temas tan abarcativos como los presentes en este proyecto no parece que sea el mejor método». Y remarcó luego que en este caso «el silencio de la cámara deja aprobada la ley. Si en los plazos que marca la Constitución la ley no se aprueba o desaprueba, esta queda aprobada. Por lo tanto esto menoscaba el debate parlamentario».

Todo desde el celular

No estuvo ajeno en esta entrevista el tema de la tecnología en vinculación con el empleo bancario y con las estrategias del sindicato para enfrentar su introducción, considerada inevitable. 

«La tecnología es algo que vino para quedarse y va a seguir avanzando porque en realidad lo que hace es facilitarle la vida al cliente del banco. Usted ve que desde el celular se puede pagar la factura, se puede hacer una transacción en su cuenta de pesos a dólares, inclusive se puede pedir un préstamo. Todo se puede hacer. Decirle a un cliente 'no lo hagas, andá al banco a hacer el trámite' parece imposible. Esto es lo que nosotros estamos tratando de administrar de la mejor manera para que no afecte los puestos de trabajo. Y, si bien Uruguay no ha reconocido algunos convenios de OIT, nosotros en el último consejo de salarios del Grupo 14 acordamos con los bancos que previamente a la instalación de nuevas tecnologías debía informarse al sindicato cuál iba a ser esa tecnología, cómo iba a impactar sobre los puestos de trabajo y, si lo hacía, cuáles eran los cursos, la capacitación que se le iba a dar al personal para ubicarlo en otros lugares dentro del banco. Pero, realmente, esto impacta y va a seguir impactando porque cada vez más la tecnología va a seguir funcionando. Hoy hay bancos que son bancos virtuales».