Celebración por la democracia

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Celebración por la democracia

A través de Radio Camacuá, nuestra Secretaría de Prensa y Propaganda emitió un editorial sobre el resultado de la movilización popular que puso freno al proyecto de reforma constitucional denominado Vivir sin Miedo.

El pasado viernes nuestra radio sindical difundió una nota editorial celebratoria del gran triunfo ciudadano que representó el pronunciamiento popular del 27 de octubre, cuando se cerró el paso a una reforma regresiva. De esta forma AEBU —que decididamente se sumó a los distintos colectivos integrantes de No a la Reforma— valoró y festejó el éxito de los esfuerzos realizados. 
    
«Los colectivos que sumamos fuerzas en rechazo a la reforma constitucional celebramos el logro alcanzado el domingo. Lo consideramos una nueva oportunidad como pueblo de buscar una convivencia en paz, sobre la base del respeto a los derechos humanos y la preservación de las libertades.
Una expresión mayoritaria evitó que el país se hundiera en una vorágine de violencia institucional, de renuncia a derechos fundamentales y en la fragmentación social. Desde esta perspectiva, el enorme esfuerzo desplegado tuvo su fruto. Por lo que merece reconocimiento a todas las organizaciones y personas, especialmente jóvenes de todo el país, que trabajaron en la construcción de espacios de unidad desde principios de este año, convencidos de que el miedo no debe guiar decisiones trascendentes para la convivencia en la sociedad». 

 
Texto completo del editorial transmitido por Radio Camacuá

Los colectivos que sumamos fuerzas en rechazo a la reforma constitucional celebramos el logro alcanzado el domingo. Lo consideramos una nueva oportunidad como pueblo de buscar una convivencia en paz, sobre la base del respeto a los derechos humanos y la preservación de las libertades.

Una expresión mayoritaria evitó que el país se hundiera en una vorágine de violencia institucional, de renuncia a derechos fundamentales y en la fragmentación social.

Desde esta perspectiva, el enorme esfuerzo desplegado tuvo su fruto. Por lo que merece reconocimiento a todas las organizaciones y personas, especialmente jóvenes de todo el país, quienes trabajaron en la construcción de espacios de unidad desde principios de este año, convencidos de que el miedo no debe guiar decisiones trascendentes para la convivencia en la sociedad. 

Agradecer y felicitar a cada una de las personas que ejerciendo su ciudadanía desestimó impulsar esta reforma constitucional. 

Consideramos también que este plebiscito que el movimiento social logró dar vuelta, es una oportunidad de buscar respuestas serias a problemas serios como la seguridad pública y resolver varios aspectos que esta reforma ni siquiera consideraba, como la violencia basada en género, la atención a las víctimas y la rehabilitación y resocialización de las personas privadas de libertad.
Es necesario reconocer que cada uruguaya y cada uruguayo que votó la reforma expresó su voluntad de cambiar la situación de violencia que existe y que siente, aunque esta no fuera la forma de resolverlo.

Pero si solo nos remitiéramos al análisis de un resultado, cometeríamos el error de analizar un fenómeno profundo y trascendente desde la visión simplista de perdedores y ganadores. No se debe ocultar que toda la sociedad necesita soluciones de fondo a la realidad actual y por esto cabe interpelarnos sobre algunos aspectos.

Por segunda vez consecutiva se le ofrece a la ciudadanía una reforma constitucional que intenta proponer una solución al fenómeno de la inseguridad. Tanto la anterior, que buscó la baja de la edad de imputabilidad, como esta reforma coincidieron en promover una versión represiva y punitiva frente al delito, basada en estigmatización y en el desconocimiento de las causas del mismo.

Aunque por segunda vez la iniciativa punitivista no llegó a aprobarse, es imposible negar que esto está vinculado a la gran movilización en contra y a la incapacidad de sus promotores, más que a un rechazo mayoritario explícito. El pedido de represión y punitivismo reaparece una y otra vez como respuesta a los problemas de seguridad y convivencia.

Por eso creemos que este resultado más que una victoria es una oportunidad. Una oportunidad de buscar caminos de solución a partir de nuevos consensos.

Somos conscientes de que existirán sectores que seguirán levantando la bandera de la represión y la segregación que encontrará en cada crónica roja el motivador para agitar el miedo y la intolerancia. Pero aun así hay que seguir apostando a la conciencia e inteligencia de nuestro pueblo.

Claro es que un debate signado por posiciones enfrentadas, de sí o no a una propuesta, difícilmente abriera la posibilidad de la reflexión en profundidad. Casi imposible que la sociedad, cuya voluntad absolutamente mayoritaria es encontrar una solución al problema de fondo, asuma toda la complejidad de un tema que involucra a factores sociales, psicológicos, económicos y muchos más, en medio de una confrontación dualista de opciones.

Por ello, la tarea fundamental frente a esta oportunidad es el debate profundo. La búsqueda de propuestas que afronten tanto el problema de fondo, sus causas, como su manifestación puntual y sus consecuencias. 

Necesitamos del impulso de iniciativas que otorguen a la ciudadanía claridad, información e investigación porque la violencia debe superarse sin vulnerar derechos. Que puede recuperarse el respeto y la tolerancia en la medida que todas las expresiones de la sociedad civil sumen sus esfuerzos en generar consensos y actuar en conjunto.

El resultado del pasado domingo es una gran oportunidad para repensar cómo hacer las cosas mejor como sociedad. ¡Aprovechémosla!