Números del Cuesta Duarte desmienten visión patronal

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Números del Cuesta Duarte desmienten visión patronal

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Nada hay más irrefutable que los números, cuando estos demuestran que el país, los salarios y el empleo crecen si hay negociación colectiva, a la vez que desciende la pobreza.

Tanto nuestro secretario general Fernando Gambera como el secretario general del PIT-CNT Marcelo Abdala denunciaron el chantaje al que fue sometido Uruguay en la Conferencia de la OIT por la Unión Internacional de Empresarios. Colocaron a Uruguay como moneda de cambio en un intento de extraer a Brasil de su merecido lugar en la lista de países infractores de las normas de OIT. Y las representaciones de los trabajadores dieron su contundente respuesta: rechazaron este intento inmoral y reafirmaron su denuncia sobre la reforma laboral retrógrada impuesta en nuestro vecino del norte.

Lo mejor para defender al sistema de negociación colectiva uruguaya es la realidad de las conquistas alcanzadas, ubicadas en su contexto histórico. En la discusión que se dará el próximo viernes 14 en Ginebra se impondrán argumentos como los que expone el Instituto Cuesta Duarte en un reciente informe.

Mediante comparativos, en él puede apreciarse cómo se comporta la economía con la negociación colectiva y cómo lo hace sin ella.

Veamos el primer cuadro del Cuesta Duarte: 
 

Cuadro 1

 

Entre 1989 y 1998, sin negociación colectiva, la economía creció a un ritmo del 3,7% anual. En cambio, entre 2005 y 2014, con negociación colectiva, la economía creció mucho más: el 5,4%. 
 

Cuadro 2

 

En un segundo cuadro puede apreciarse cómo, con negociación colectiva, siempre son mejores el crecimiento del empleo y su calidad, así como el de los salarios. Basta mencionar las cifras de crecimiento salarial para que salte a la vista la disparidad: en los diez años entre 1989 y 1998 los salarios cayeron el 26,5%. En contraste, entre 2005 y 2014 estos crecieron un 251,4%. Una «menuda» diferencia que muestra cómo se repartía y cómo se puede repartir la torta de nuestra economía, con más salario y mayor crecimiento productivo.

En la primera década analizada el salario real creció apenas el 3.35%, mientras que en la segunda lo hizo el 51,51. Como se ve, se trata de números que van explicando las razones de la protesta de las cámaras empresariales contra el funcionamiento de los consejos de salarios (a pesar de que en su casi totalidad los laudos son bipartitos).

 

Cuadro 3

 

Un tercer cuadro nos muestra cómo, entre 2005 y 2014, mientras mejoraban sustancialmente el empleo y los salarios, bajaban paralelamente de manera también marcada la pobreza y la desigualdad. En la primera década estudiada la pobreza creció del 23,1% al 23,3%, mientras que en la segunda descendió del 39,9% al 10,2% y la desigualdad bajó 7,2 puntos en el índice de Gini.