Compañero presidente

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Compañero presidente

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Entrevista al recientemente electo presidente del Consejo Central de AEBU, Elbio Monegal.

Manejo inteligente de un conflicto, uso de los espacios de negociación, celosa vigilancia sobre el respeto al Estatuto de AEBU, defensa de Caja Bancaria, capacitación para enfrentar la disrupción tecnológica, cómo pararnos frente a las próximas elecciones para defender las conquistas de los últimos 14 años… Estos y otros muchos temas estuvieron presentes en la primera entrevista que concede Elbio Monegal tras ser electo presidente de AEBU. 

Tras un recorrido inicial en el Banco do Brasil, Elbio Monegal se desempeñó en el Crédit Uruguay y posteriormente pasó al BBVA luego de su absorción por este último. Ejerció la presidencia del Consejo del Sector Financiero Privado desde 2005, cargo que abandonará ahora, a sus 56 años, para pasar a conducir al sindicato desde la presidencia del Consejo Central.
 
Portal AEBU —Las elecciones de este año han consolidado una línea de conducción en AEBU que ya lleva 34 años de trayectoria. ¿Qué elementos destacás de este liderazgo?

Elbio Monegal —Creo que primero se destaca una coherencia en la forma de actuar a lo largo de esos 34 años, siempre defendiendo a los trabajadores pero sin perder de vista nunca los problemas sociales y la coyuntura del país. AEBU siempre ha tenido como norte reinvindicar sus cosas dentro de la coyuntura nacional. Nunca se han reivindicado cosas que no tengan que ver con lo que está pasando en el país. Por ejemplo, en la crisis de 2002 reivindicábamos la defensa de los puestos de trabajo, pero no nos olvidábamos de la gente, de los trabajadores que tenían todos los ahorros de su vida dentro de los bancos. Había que organizarlos y buscarles soluciones.

Ese es un aspecto que resalto de la Agrupación 98. Lo otro es que en estos 34 años el sistema financiero ha cambiado radicalmente y la agrupación ha tenido la capacidad de ir adaptándose a esos cambios al incorporar trabajadores no bancarios, al punto que hoy, en el sector privado, la mayoría de los afiliados no son bancarios. Esto era impensado en el año 1985, pero hemos incorporado gradualmente a esa gente; ha sido nuestra agrupación la que ha impulsado en el sindicato la necesidad de ampliar su base de afiliación y dejar así de ser el sindicato bancario para transformarse en el del sistema financiero. Y esa transformación requirió aprender: una cosa es representar a los trabajadores bancarios (AEBU tiene 77 años de historia en esa realidad), y otra cosa es representar a trabajadores del sistema financiero que no son bancarios y tienen tareas muy disímiles. Para ello hay que aprender, interiorizarse, formar equipos, hay que incluir a esos compañeros dentro de la dirección, y todo eso la 98 lo ha hecho. Tenemos compañeros tanto en el Consejo Central como en el Financiero Privado que provienen de los sectores no bancarios y que tienen responsabilidades importantes dentro del sindicato. Por ejemplo en Prensa y Propaganda tenemos como responsable de la secretaría a una compañera no bancaria, alguien que se ganó el lugar por su calidad militante y su forma de concebir la política sindical. 
 
PA —Esos aspectos que señalás han sido una constante. Pero a qué adjudicás el hecho de que, precisamente este año, tu agrupación haya aumentado en 550 votos su apoyo en el Consejo Central, en 468 en el Consejo del Sector Financiero Privado y en 72 en el del sector oficial?

EM —Hay un fenómeno nuevo que es el ingreso de los trabajadores de ANDA, que son en el sector privado el colectivo más grande. Eso se reflejó en las elecciones porque hubo un trabajo desde el primer día con esos compañeros para ir sumándolos al sindicato y que la transición entre lo que era su sindicato originario y AEBU fuera lo más natural posible. Y logramos firmar un convenio colectivo, el primero que se firmó en ANDA. Ese convenio fue negociado por los compañeros del consejo del sector, pero también por la Comisión Representativa de ANDA, fue puesto a consideración de una asamblea y esta lo aprobó por aclamación. Todo esto hizo que los compañeros se vieran y se sintieran representados con el trabajo de nuestra agrupación. Creo también que el gremio sigue confiando en esta conducción, una conducción responsable y seria que prioriza los puestos de trabajo, la estabilidad laboral, el salario, las condiciones de trabajo, la salud de los trabajadores, el rechazo a toda forma de discriminación… Todo eso hace que la agrupación hoy haya obtenido un respaldo como el que tuvo.  
 
PA —La recientemente reelecta secretaria general de ADEOM expresó hace unos días que «el paro es válido pero debe de ser la última medida a tomar». ¿Compartís esta afirmación?

EM —Sí. Para nosotros ha sido siempre así. Concebimos la movilización primero desde la información a los trabajadores, luego desde la negociación colectiva que para nosotros ha sido siempre un pilar fundamental. Hemos apostado siempre a defender la negociación colectiva. Cuando esta se agota y no hay más posibilidades por supuesto que no renunciamos a lo que es un derecho constitucional: el derecho de huelga. Y hemos tomado acciones sindicales en aquellos casos en que no hubo más opción. El dirigente sindical tiene que estar para darle una solución a la gente. No puede ir al paro el primer día porque una negociación no se desarrolló como se pretendía, porque eso es trasladarle a la gente un problema que el dirigente tiene que saber resolver: el de ver cómo se agotan todas las instancias y pone toda su capacidad para tratar de encontrar salidas ante una situación en la que no aparecen alternativas en la negociación. Obviamente, llega un momento en el que, si no se puede resolver el conflicto mediante la negociación, el paro es una medida que siempre hemos adoptado.  

PA —¿Cuáles son los principales problemas que afectan hoy al trabajo en el sistema financiero?

EM —El principal factor es la incorporación de las nuevas tecnologías. Hemos visto cómo se viene reduciendo el empleo en el sector, sin ningún tipo de conflicto ni con situaciones de estrés, simplemente por el hecho de que la gente se va jubilando y no se van reponiendo esas vacantes. ¿Por qué? Porque se van cubriendo con tecnología. La tecnología viene avanzando en forma vertiginosa y con este avance viene también una baja de precios; cada vez es más barato aplicar tecnología. Los bancos, por ser empresas multinacionales, son los que más tecnología aplican. Y por tanto toda aquella tarea repetitiva va siendo sustituida por tecnología. Entonces, el desafío que tenemos es lograr que nuestros compañeros puedan ser capacitados para cubrir otras áreas de las empresas en las que no se ha aplicado tecnología. Pongo un ejemplo: hace muchos años, cuando alguien iba a pedir un préstamo, le tomaban todos los datos y luego la solicitud iba al análisis de riesgo, que se hacía en departamentos enormes. Allí se evaluaba el salario que cobraba, la antigüedad que tenía, si tenía otros ingresos. Allí se resolvía si se le podía prestar o no y hasta cuánto se le podía prestar a esa persona. Ahora no hay una sola persona que haga este trámite. Hay lugares donde uno presenta la cédula y un software le hace el estudio y uno ya sale con el dinero o con la negativa del préstamo. Esas tareas —que son repetitivas y antes las hacían muchos compañeros— hoy las puede hacer un software. Lo que tenemos que tratar es que esos compañeros no pierdan su trabajo, sino que puedan ser reubicados en otro lugar de la empresa y para ello necesitan capacitación. Una capacitación que el sindicato les da, pero también le exigimos a las empresas que los capaciten para utilizar esas herramientas que ellos mismos incorporan. Muchas veces, los cambios tecnológicos hacen que la gente no sepa usar determinados instrumentos y por eso le decimos a las empresas que capaciten para que los trabajadores puedan utilizar la nueva herramienta.

PA —¿Esa capacitación está también incluida en algunos convenios?

EM —AEBU ha planteado al gobierno uruguayo que homologue el Convenio 198 de la OIT. Lamentablemente ello no ha sido posible todavía, pero en el último consejo de salarios nosotros incluimos en el convenio de bancos una cláusula que va en ese sentido. ¿Qué dice este texto? Que si las empresas van a incluir nueva tecnología le deberán informar al sindicato cuál es esa tecnología y cómo va a impactar en los puestos de trabajo. Y si hay allí un impacto, indicar qué capacitación se les va a dar para que esos trabajadores puedan ser reubicados en otro lugar de la empresa. Esta cláusula la tenemos en el convenio del Subgrupo Bancos y nuestra aspiración es llevarla a los convenios de todo el resto del sistema financiero.

PA —¿Qué política te proponés desarrollar durante tu conducción? 

EM —La idea es no apartarnos de la política que la 98 ha tenido, pero siempre adecuándola a la realidad que tengamos en los distintos momentos. Para nosotros es fundamental seguir creciendo en afiliación. También debemos pensar en Caja Bancaria. Si hay una ley de reforma de Caja Bancaria, si Caja Bancaria pudo sortear aquella situación tan complicada de 2008, fue porque la Agrupación 98 llevó a la asamblea una propuesta que finalmente salió votada y después se terminó aprobando la ley sobre esa base. Por lo tanto, para nosotros es importante seguir en esa línea de acción, independientemente del gobierno porque somos independientes de clase de verdad. Si tenemos que movilizarnos contra el gobierno lo vamos a hacer y no lo vamos a hacer por deporte

PA —En 2018 el Consejo Central debió hacer efectiva su autoridad en dos ocasiones para corregir desvíos del Estatuto originados en el sector oficial. ¿Cómo considerás estos hechos? ¿Creés que puedan repetirse durante la negociación del nuevo convenio de la banca oficial?

EM —Espero que no. Espero que se actúe con cordura, que se planteen las reivindicaciones que correspondan, que estas se lleven a la mesa de negociación, se discutan y se sometan a consideración de los trabajadores, siempre dentro del marco del Estatuto. Nosotros vamos a ser muy celosos en el cumplimiento del Estatuto, sea en el sector privado o en el sector público. No importa dónde, las reglas de juego son las del Estatuto que es el que rige nuestra convivencia. Por lo tanto, aquel o aquellos que se coloquen por fuera de la orgánica serán tomados como tales y quedarán fuera del sindicato.  
 
PA —Estamos en las vísperas del Primero de Mayo y es un buen momento para analizar el panorama que enfrenta el PIT-CNT en la coyuntura actual del país. 
 
EM —Este es un año que, no solo al PIT-CNT —también a nosotros— nos presenta muchos desafíos. Porque no es un año cualquiera, es un año electoral donde se va a elegir el nuevo gobierno. Tanto para el movimiento sindical en su conjunto como para nosotros en particular es el momento de defender las conquistas que el movimiento sindical ha obtenido en estos últimos 14 años de gobierno del Frente Amplio. Hay gente que cree que todas las leyes y objetivos que se han logrado son porque el gobierno las regaló y eso no es así. El movimiento sindical desde siempre ha sido impulsor de leyes como por ejemplo la ley de ocho horas de los empleados rurales o que las trabajadoras domésticas tengan convenios colectivos. Fue el movimiento sindical el que las impulsó. Lógicamente, encontró a un gobierno con una sensibilidad social distinta a los anteriores que hizo posible que esas leyes se promulgaran. Por lo tanto, creo que hoy el movimiento sindical, y nosotros  en particular, tenemos el gran desafío de interpelar a los candidatos a la Presidencia de la República después de julio, cuando ya se conozca quiénes van a representar a cada partido, y exigirles que se expidan sobre estos temas: si se van a mantener los consejos de salarios, si se van a respetar las leyes laborales. Y que cada uno diga lo que está pensando. Porque, como dijo Fernando Pereira, el movimiento sindical no puede ser prescindente de las cuestiones que pasan en el país y mucho más cuando estas afectan al conjunto de los trabajadores.   


PA —También interesa analizar la situación política de la zona y ver su repercusión sobre nuestro país, dada la presencia de gobiernos de derecha en nuestro alrededor. ¿Esto puede influir en el comportamiento de los actores políticos locales?

EM —Creo que sí, que influye porque de hecho hemos escuchado a personas alabar al gobierno de Macri y decir que si ellos ganaran las elecciones van a implementar un sistema similar al del gobierno argentino. Eso lo escuchamos. Quiero ver hoy qué están pensando luego del fracaso rotundo que ha tenido la política de Macri en todos los aspectos; no solo en lo económico sino en lo social, el desempleo, la tasa impresionante de pobreza que ronda el 39 %, la realmente disparatada inflación que no han podido controlar y eso afecta a los sectores más sensibles de la sociedad. Creo entonces que sí, que a esta nueva tendencia de los Piñera, los Macri, los Bolsonaro, hasta los Trump te diría, hay quienes les hacen alguna guiñada. Yo creo que el pueblo uruguayo es lo suficientemente inteligente para darse cuenta que por esos caminos nos va a ir muy mal. Porque además tenemos que mirar a Brasil, a Argentina, a Chile, para darnos cuenta de que a los trabajadores de esos países les está yendo cada vez peor. Vemos una desregulación laboral impresionante —en Brasil ni siquiera hay Ministerio de Trabajo—  y eso demuestra el espíritu de la política que aplica el gobierno de Bolsonaro. Ante ello el movimiento sindical tiene que estar muy fuerte, muy unido, para enfrentar cualquier tipo de intento de aplicar esas políticas en Uruguay.  

Las frases destacadas:

«Concebimos la movilización primero desde la información a los trabajadores, luego desde la negociación colectiva que para nosotros ha sido siempre un pilar fundamental».

«Ir al paro el primer día porque una negociación no se desarrolló como se pretendía, es trasladarle a la gente un problema que el dirigente tiene que saber resolver».

«Hay gente que cree que todas las leyes y objetivos que se han logrado son porque el gobierno las regaló y eso no es así. […] Fue el movimiento sindical el que las impulsó».

«Nosotros vamos a ser muy celosos en el cumplimiento del Estatuto, sea en el sector privado o en el sector público. No importa dónde, las reglas de juego son las del Estatuto que es el que rige nuestra convivencia».