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Surfeando la cuarta ola

Vie 24/03/2017 - 14:25 por Editores

Ing. Fernando Brum, en la mesa sobre tecnología y empleo, en Sala Camacuá | Foto: Santiago Gómez
Ing. Fernando Brum, en la mesa sobre tecnología y empleo, en Sala Camacuá | Foto: Santiago Gómez

Fiel a su formación y experiencia, el director de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), Fernando Brum — participante de la mesa que discutió sobre tecnología y empleo convocada por AEBU el miércoles pasado— centró su exposición desde el punto de vista de la tecnología y la velocidad de propagación de los cambios.

El ingeniero profundizó en la historia de los cambios tecnológicos de los últimos 60 años a través de la teoría de la cuarta ola. Según dijo, en el último medio siglo se pudo distinguir tres «oleadas» de tecnología: la primera, de los sistemas que organizaron la información de las empresas, en particular los bancos; la segunda, de la robotización, inaugurada por Hyundai; llegó unos años después y determinó que «los productos que consumimos fueran pasando cada vez por menos manos»; y la tercera —que trajo al centro a los usuarios— configuró la construcción de las aplicaciones alrededor del consumidor. 

«Cada una de esas olas transformó, transforma y va a seguir transformando, no solamente las actividades del sector financiero, sino las actividades en general», afirmó el director de la ANII, quien además dio cuenta de que la velocidad de propagación ha ido creciendo de manera exponencial. 

«En Uruguay siempre dijimos que estábamos en un buen país para esperar el fin del mundo, porque iba a llegar 20 años después. Sin embargo, al día de hoy la situación es otra», afirmó. Ejemplificando con la aplicación Pokemon Go, Brum sostuvo: «20 días después de que empezaron a cazar pokemones en el Central Park [Nueva York], lo hacían en el Parque Battle. [...] Esa es la velocidad de propagación de algunos fenómenos en la actualidad», en tanto sostuvo que «acá no estamos por fuera del mundo, hoy».

Actualmente asistimos a la construcción de la cuarta ola, que tiene que ver con el poder computacional en lo que implica la gestión de grandes volúmenes de datos así como la simulación de acciones. «A mí me gusta presentar esta etapa con Libratus, un robot de póquer que ganó el campeonato mundial en 2016», contó Brum.

En definitiva, los movimientos son rápidos. «Las empresas suben y caen a alta velocidad y ese mundo llega hoy rápidamente a Uruguay y genera enormes tensiones en la gestión de procesos disruptivos y de la relación entre lo local y lo global», afirmó.

¿Dónde está Uber? ¿Cuál es la localidad de una plataforma? ¿Cómo se le cobran impuestos?, son algunas preguntas que surgen al intentar regular el comienzo de esta nueva ola. Para Brum estas cuestiones solo se pueden resolver de manera global. «No lo puede hacer un país, al menos que se bloquee —como Corea del Norte— o que tenga el poder de mercado y el estilo de sociedad, como China», afirmó.

Sin equiparación posible

El camino alumbrado por el ingeniero es el de la cooperación internacional y la innovación. «No podemos regular diciendo que a las actividades hay que equipararlas con el área en la cual disrumpen, porque no son las mismas», consideró. «No es la misma experiencia para el usuario llamar por teléfono al boliche de la esquina para pedir una mozzarella que entrar a PedidosYa, fijarse qué fue lo último que uno pidió, apretar un botón y ya hacer el pedido pagando con la tarjeta, sabiendo que va a llegar», ejemplificó. En concreto, sostuvo que es necesario «romper» las casillas de tecnología vieja, porque intentar meter allí la tecnología nueva es como «meter círculos dentro de cuadrados». 

En sintonía con otros de los expositores, para Brum el «punto clave» es distinguir entre el trabajador y el puesto de trabajo y aplicar políticas que beneficien al primero y no la permanencia del segundo. Para el director de la ANII, «hay que tener capacidad para prever cuáles son los puestos de trabajo que están siendo amenazados por la tecnología o cualquier otro fenómeno» para «utilizar medidas e instrumentos como el Inefop [Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional]».

En este sentido, enfatizó: «Un decreto prohibiendo tal o cual tecnología es absurdo, porque la tecnología va a llegar igual»; y animó a «pensar en futuro a través de las acciones que tomamos hoy». 

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