Skip to content

Protagonista privilegiado de nuestros últimos 30 años

Lun 21/11/2016 - 17:20 por Editores

Gustavo Pérez | Foto: Ricardo Antúnez / adhocFotos
Gustavo Pérez | Foto: Ricardo Antúnez / adhocFotos

Camacuá y Reconquista (C&R) — En este bloque estamos recibiendo en la entrevista central a Gustavo Pérez, expresidente de AEBU en el período del 2005 al 2015. Hemos tenido un ciclo de expresidentes y de grandes dirigentes de AEBU aquí en la radio. Pasaron el Purrete Antognazza y Lalo Fernández y hoy viene el expresidente más reciente que es Gustavo. Bienvenido.

Gustavo Pérez —Muchísimas gracias. Expresidente sí, con los grandes dirigentes se cortó la serie hoy, hasta hoy venía esa serie, hoy se cortó. (Risas). Pero es un gusto estar con ustedes acá en este espacio y en esta radio que es una creación muy reciente, pero seguramente muy apreciada por el gremio y por el movimiento sindical.

C&R —Más allá de tu rol como presidente, ¿cuántos años tienes en AEBU?

GP —Nos incorporamos a AEBU a fines de la dictadura, en el año 1983, cuando se creó la Ley de Asociaciones Profesionales. En aquel momento yo trabajaba en una cooperativa de crédito y formamos nuestra asociación profesional, lo que sería el sindicato, porque en ese momento la palabra sindicato no se podía manejar. A partir de entonces nos nucleamos en AEBU y empezó la militancia. Arrancamos allí y luego en el año 1991 los compañeros me propusieron para integrar el Consejo Central. Desde el 91 al 2015 integré ininterrumpidamente este órgano. Hasta el 2005 estuve en la Secretaría del Interior y del 2005 en adelante —como tu bien decías— nos dieron la responsabilidad y el honor de la presidencia de AEBU, que es una de las cosas más lindas que me pasaron en la vida.

C&R —Vos sucediste en el cargo a Lalo Fernández. ¿Cómo era la relación con Lalo? ¿Te daba consejos? ¿Tenías con él una especie de ida y vuelta?

GP —Con Lalo tuvimos una militancia muy extensa aquí adentro. Tuvimos unas reuniones;  recuerdo dos o tres reuniones largas, previas, cuando se estaban procesando las elecciones o inmediatamente luego. Tuvimos algunas conversaciones, pero la verdad es que después que se fue me soltó la mano y nos tuvimos que arreglar. 

Sí tuvimos reuniones de transición. A pesar de que yo integraba el Consejo Central hay cosas que la presidencia las maneja de otra forma y el Lalo en eso tuvo una generosidad muy grande en pasarme esos piques. Creo que todos cuando nos vamos de acá necesitamos un período de cierto oxígeno, son tareas muy exigentes, pero siempre estuvo a la orden con su calidez, con su experiencia. Lo reconozco como un gran compañero y ese sí un gran dirigente de AEBU.

C&R —Tuviste grandes maestros sindicales. ¿Cuáles fueron?

GP —Sí. Yo ingresé a trabajar en la actividad bancaria en plena dictadura —en la década del 70— al banco la Caja Obrera. Allí —lo he dicho en otros momentos— hubo tres compañeros que me marcaron. A uno ustedes lo conocen que es el Purrete Antognazza (recién lo mencionabas), otro gran dirigente de AEBU, un bastión en todas las etapas de AEBU, en democracia, en dictadura y en el retorno a la democracia. Los otros dos ustedes no los conocen, son compañeros que ya fallecieron, pero los quiero nombrar. Uno es el Pepe Onetto, un gran militante de AEBU, consejero de banca privada previo a la etapa de la dictadura, y otro Ricardo Barreix, otro gran dirigente que fue delegado en la Caja Bancaria. A partir de la recuperación democrática (la Caja estuvo intervenida en esa época), el sindicato se incorpora nuevamente y Ricardo fue un delegado y un impulsor. De todas las cosas que hicimos posteriormente en la Caja Ricardo Barreix fue el gran impulsor. Y tuve la dicha de encontrarme muy joven, sin ningún tipo de experiencia y en plena dictadura con esos tres compañeros que empezaron a hablarme de los valores sindicales, de la importancia de la solidaridad, etcétera, y con cosas concretas. De modo que en esos tres creo está el germen de que después haya agarrado para el lado de la militancia sindical.

Ya como militante conocimos a varios compañeros: Lalo, Manuel Negro (un hombre que transmitía mucho sentido común, mucha experiencia, mucho boliche), Antonio Marotta, El Gallego Bouzas. He conocido compañeros realmente muy significativos en la trayectoria de militancia. Inmer Prada, otro compañero al que probablemente alguien lo haya mencionado aquí, alguien que nos marcó muchísimo, El Alemán Prada. De modo que agradezco realmente a la vida haber pasado más de 30 años en AEBU.

C&R —En este programa hemos ido, a través de distintas voces, reconstruyendo y recontando la historia de AEBU, sobre todo el pasado reciente. Hemos hablado de los aspectos deportivos, de los aspectos sindicales. ¿Qué podés decir vos, que también estuviste en ese período? Resaltar como valor de AEBU, como característica, que haya permitido que AEBU haya estado abierto, haya permanecido abierto y haya sido una referencia no solo para los bancarios sino también para toda la sociedad en momentos como la pasada dictadura.

GP —Tú lo decís bien. AEBU —creo que desde sus orígenes— buscó integrar a su afiliado junto con su familia en una forma totalizadora. No atender solamente la parte de la defensa sindical, de la reivindicación de los derechos sindicales de los afiliados sino integrarlos desde todo punto de vista, desde el punto de vista familiar. De hecho, quienes pensaron en el local central de AEBU, en este que estamos ahora, lo pensaron como un centro de servicios. Desde aquella época, si uno mira la disposición del edificio, hubo que ir haciéndole reformas porque en aquel momento se concebía muy diferente la cosa, quizás había muchos más espacios dedicados a recreación, a integración de otro tipo, que a salas para reuniones estrictamente sindicales. Pero era todo una concepción. La concepción en el Interior por ejemplo. Los locales en el Interior han sido locales que han buscado siempre integrar a la familia, diversificar las actividades. Hasta las propias cantinas, que hoy se han ido extinguiendo, en su momento fueron centros de nucleamiento social, sobre todo en la época de la dictadura, muy en particular los que pudieron mantenerse abiertos. Otros  cantinas lamentablemente no resistieron la represión y tuvieron que ser cerradas o incluso vendidas en algunos casos. Esa impronta siempre estuvo. Creo que de eso se recoge lo que tú señalás, es decir, una etapa donde la actividad sindical no podía ejercerse, pero para AEBU fue muy natural seguir desarrollando el nucleamiento con sus afiliados y a partir de ellos con un público mucho más amplio. Juntar jóvenes, a través de distintas iniciativas. Las que se expresaban más podían ser la guardería o el sector deportivo, pero creo que hubo mucha solidaridad que a veces no se conoce y también se practicó con la participación y la participación a veces contante y sonante de muchos compañeros.

C&R —En una entrevista de hace poco años, decías que AEBU tiene la particularidad de ser unos de los pocos sindicatos del país que reúne en un mismo sindicato trabajadores públicos y privados. ¿Qué particularidad tiene tener dos cosas en uno solo?

GP —Son actividades muy distintas, porque la legislación es distinta, tienen marcos de negociación distintos y también a veces hay ciertas culturas organizacionales, de funcionamiento —incluso de funcionamiento sindical— distinto. Por ejemplo, el tema del riesgo sobre el puesto de trabajo es una constante en el trabajador privado, elemento que no está presente de la misma forma en la actividad oficial. Por ejemplo, en la actividad oficial se reivindica mucho el rol de las propias empresas y hay una identificación muy fuerte. La tarea programática en muchas etapas ha estado más presente en el sector oficial que en el sector privado. Después, a través de la acción común esas cosas se van equilibrando, pero tienen perfiles muy distintos. Si no se logra armonizar bien ese funcionamiento puede haber hasta riesgos —que AEBU los tuvo en algunos momentos de su historia— de división. Sin embargo, creo que AEBU lo ha sabido llevar y hoy creo que se convive en forma muy armoniosa; se defienden con la misma fuerza los derechos de los trabajadores privados. Además, actualmente ya ni siquiera es bancario sino trabajador financiero privado, en general, así como trabajador de la actividad financiera pública. Se han logrado hacer muchísimas cosas en conjunto. En el Interior, por ejemplo, se trabajaba absolutamente en conjunto en las seccionales. Las direcciones de las seccionales las integran trabajadores o compañeros de la banca pública y de la actividad financiera privada.

Últimamente han surgido algunas experiencias que están realizando en el puerto, en Antel, a fin de incorporar a empresas privadas vinculadas a su actividad, pero durante muchos años la única experiencia que existió como tal fue la de AEBU y creo que fue un ejemplo de unidad, un ejemplo de integración sin perder las identidades. Hasta esa sabiduría hubo. El hecho de que haya un consejo de banca oficial y un consejo de la banca privada creo que es parte de la articulación que permite una atención muy especial en los dos temas sin que eso obstaculice las acciones en conjunto.

C&R —Durante el período que fuiste presidente se aprobó la reforma de la Caja Bancaria. ¿Qué tipo de cosas priorizó AEBU? Pensando también en escuchas que tal vez no están al tanto de lo novedoso que tiene la Caja Bancaria como sistema previsional. ¿Qué tipo de cosas priorizó AEBU en esa reforma?

GP —Ahí te diría dos cosas fundamentales. Una de aquel presente y otra que me parece que es la más significativa hacia el futuro. El presente era que era muy fácil caer en la tentación de defender a un sector por sobre el otro. Por ejemplo, yo defiendo a los jubilados pero aplico condiciones leoninas para los activos; que los activos paguen más porque están trabajando, porque pueden, etcétera podría ser una argumentación. La misma al contrario, que al jubilado se le saque la jubilación porque está en una etapa de su vida donde ya no tiene tantas necesidades económicas, ya crió a sus hijos, etcétera. Es decir, podría haber existido la tentación de favorecer a un sector en detrimento de otro. Justamente, lo difícil o lo engorroso de la ley es que no podíamos caer en eso. Es decir, AEBU no podía caer en eso porque hubiéramos sido desleales e incoherentes con toda la historia. Se buscó una salida que equilibró los costos. Es decir, los que éramos activos en ese momento pagamos nuestro costo adecuando las condiciones de jubilación a futuro, quienes eran jubilados en esa época asumieron un costo de dejar alícuotas de su pasividad en la caja para el sostenimiento. Y con eso nos dio la fuerza para exigir al Poder Ejecutivo y a las patronales a también poner su cuota parte en la cosa.

Me parece que el equilibro que se logró fue una de las grandes sabidurías que tiene esa ley. Nadie se sintió hundido por la ley, nadie se sintió dejado de lado. «Se hizo esta ley a costillas mías», eso nadie lo pudo decir porque efectivamente hay un equilibro de costos para una situación que era muy compleja.

La otra virtud que tiene la ley —y esta ya hacia adelante— es haber eliminado como única fuente de recursos la aportación patronal a través de la plantilla. Antes las empresas pagaban exclusivamente una tasa por cada empleado que tenían; las empresas más grandes pagaban más porque tenían más empleados. Pero como eso tenía un riesgo en la medida que el sistema financiero se estaba transformando y ya las actividades no se hacían solamente en los bancos sino que se comenzaban a diversificar, y no teníamos en ese momento tampoco un horizonte claro de hasta dónde podía alcanzar esa diversificación. A partir de esa ley, hoy la aportación es una parte por la plantilla pero otra parte es una alícuota sobre el negocio de las empresas. Hoy se grava —una experiencia inédita en Uruguay porque en el BPS no es así—; las empresas aportan una alícuota por parte de su negocio. Esa alícuota al día de hoy está sosteniendo no menos del 20 % de los ingresos de la Caja Bancaria. Eso permite que si el banco externaliza sus servicios, se entenderá que el negocio es suyo, aunque la gente que lo haga sea de un tercero. Lo mismo puede pasar con una empresa de créditos. Si OCA externaliza mañana un servicio y lo brinda a través de redes de pago, la renta la va a recibir OCA y por lo tanto OCA, o la empresa que fuera, va a pagar una alícuota por sobre su negocio. 

Me parece que estas cosas determinan que hubo una visión no solamente de solucionar el problema de quienes estaban afiliados en al momento, sino tender una línea hacia adelante que permitiera sustentabilidad de la caja, amoldándose en una etapa que ya estaba vigente, una etapa de modificación de la gestión que se veía venir que iba a seguir avanzando. Y que al día de hoy pone a la caja a resguardo de las modificaciones que se puedan hacer en la gestión. 
Si tengo que resaltar son esas dos cosas: el equilibrio a la hora de buscar la sustentabilidad de la Caja y la incorporación del negocio como fuente de aportación a la Caja.

C&R —El fin de semana pasado se concretó la incorporación de los trabajadores de ANDA a AEBU, es una noticia fresca; de hecho en el próximo bloque vamos a tener novedades de la mano de José Iglesias. Pero es algo que viene de hace mucho tiempo, viene de tu gestión. Contanos cuán sacrificado es o cómo es el proceso de incorporar a trabajadores que no están en AEBU a AEBU. En el caso concreto de ANDA y en general en las empresas que son del sector no bancario.

GP —Yo me alegré mucho cuando vi la noticia hace unos días. Me alegré por los compañeros de ANDA y me alegré por AEBU, que creo que ha dado un paso de fortalecimiento muy grande con esa incorporación. Efectivamente el proceso fue muy largo. Es una empresa muy particular, que si bien es de propiedad social, podríamos decir, había algunos dirigentes que se habían encaramado en la empresa, con algunas influencias que no eran del todo buenas sobre una parte del personal. Todas esas cosas generaban dificultades en el tránsito que los trabajadores tenían que hacer. 

Yo lo que quiero destacar es que siempre hubo un núcleo de trabajadores —que en un momento fue pequeño, pero evidentemente trabajaron— y lo fueron desarrollando para lograr lo que lograron hoy, que siempre estuvieron convencidos. Primero con una posición clasista a rajatabla y después que tenían clara consciencia de que su lugar estaba junto al resto de los trabajadores de la actividad financiera. 

Tuvimos muchísimas reuniones; en algunas incluso hasta discrepamos fuerte con ellos. Justamente porque ellos pretendían una acción más acelerada que por diversos motivos no se podía hacer. Ellos en su momento estuvieron afiliados a un sindicato hermano como es Fuecys, no tenían la fuerza interna todavía que tuvieron en esta asamblea para poder tomar su decisión. Efectivamente no teníamos forma, vehículos para hacerlo.

De última, hoy me alegro de que las discusiones hayan sido esas, que nosotros hubiéramos tenido que hacerles ver o demostrarles que había un camino más largo que hacer, que no se podía hacer inmediatamente. Pero que los compañeros tuvieran ese empuje, esa decisión, me alegra muchísimo. Creo que AEBU toma un gran desafío además al incorporar a esta empresa. No va a ser el primer desafío que toma. AEBU está acostumbrada a estos desafíos: hay compañeros con mucha experiencia en esta cosas (los he visto en la foto) y ellos han estado rodeando el proceso de ANDA y sin duda lo van a poder conducir muy bien. 

Es una reafirmación de AEBU. Es una empresa que tiene más de mil trabajadores, que tiene presencia nacional. Creo que la incorporación de ANDA es algo de envergadura, algo pesado y que pone de manifiesto la vigencia de AEBU, la relevancia que tiene. Me alegro muchísimo. Aprovecho este medio para felicitar a los compañeros dirigentes de AEBU que trabajaron para este proceso y lo pudieron concretar, y a los compañeros de ANDA que tuvieron la decisión y la valentía correspondientes. Porque ahí adentro seguramente tuvieron que enfrentar un montón de cuestiones complicadas, pero que sabiendo lo que querían lo consiguieron.

C&R —Antes de despedir a Gustavo (estamos muy cortos de tiempo),  lo sacamos totalmente del tema financiero y de AEBU. Nos comentaron en los pasillos, los que te conocen bastante bien, que sos muy hincha de Central Español y de Tabaré, en fútbol y en básquetbol. ¿De alguno más que de otro?

GP —Exactamente. Creo que por partes iguales porque las dos pasiones son de la niñez, así que las abrazo con mucha fuerza. Me he entreverado en las dirigencias de los dos clubes en algunos períodos, tomando una experiencia que es interesante porque hay que conocer lo que es el mundo de los clubes y del deporte. He tenido la satisfacción de dar alguna mano en los dos. Sigo vinculado hoy, tengo muy buenos amigos, pero no estoy participando directamente. Me gusta mucho el deporte y soy muy futbolero y basquetbolero. Y estos colores, la gris del Parque Batlle y la roja de Palermo son los amores que he llevado en este plano. Gracias por la mención.

C&R —Hoy en día, a un año y medio de que terminó tu gestión, ¿en qué andás? ¿Seguís militando en algún área?

GP —Yo me fui de acá cuando ya tenía un ofrecimiento para incorporarme a trabajar en la DGI. Lo acepté, ingresé a los pocos días de culminar el período de acá, ingresé en mayo de 2015. Un nuevo desafío, una actividad que yo no había tenido en la vida, un nuevo rol que me implicó una etapa de adaptación, dedicación para poder desarrollar bien la tarea. Realmente ocupaciones de tipo militante por lo menos sistemático no he tenido. Algunas reuniones en política o a nivel de reflexión sindical sí, porque uno tiene el bichito. Pero actividades sistemáticas no.

Me encuentro muy bien, creo que estoy todavía en ese espacio de tener un poco de oxígeno en cuanto a la participación más fuerte en AEBU. En algún momento seguramente alguien me dará algún espacio para hacer algo y con gusto. Hoy estamos comprometidos con esto que estamos haciendo que está muy lindo. 

También dándole una mano a los cambios a través de la participación en organismos del Estado, que tiene su significación y también de alguna forma satisface otra fase de mi actividad de siempre, que es la fase más política. Es decir, ayudar a construir desde el sindicalismo. Ahora que ya no estoy ahí, ayudar a construir desde otro lado muy modestamente, poniéndole el hombro para tener un Uruguay mejor, un Uruguay de cara a las grandes mayorías, que es para lo que militamos toda la vida y es para lo cual existe el movimiento sindical.

C&R —Gustavo Pérez, muchísimas gracias por estar hoy con nosotros.

GP —Ha sido un placer, gracias a ustedes. Ya que hablábamos de deporte, hagamos voto por tener un triunfo hoy de noche, un triunfo celeste.

C&R —Ojalá que sí, ¿lo vas a ver?

GP —Lo voy a ver sí. Gracias.

Asociaci?n de Bancarios del Uruguay

Asociación de Bancarios del Uruguay | Camacuá 575, Montevideo, Uruguay | Tel.: (+598) 2916 1060/62

Secretaría de prensa y propaganda | 1999 - 2016