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¿Un empleo o un trofeo?

Mié 01/03/2017 - 16:31 por Administrador

Muchas críticas se han escuchado sobre el concurso de ingreso al Banco República. Una de ellas está referida al método de selección primario elegido por el banco para obtener un número razonable de participantes. AEBU había propuesto que se efectuara entre todos los inscriptos una prueba de múltiple opción en materia de conocimientos, que pudiera corregirse de forma electrónica. Como el banco argumentó falta de tiempo para implementarla se recurrió al sorteo, y así se llega a un número manejable de concursantes que se cifró en 1500.

A partir de una suposición bastante probable se estima en unos 40 mil los interesados a presentarse al concurso. Entre estos serán sorteados 1500, un número que —según la infalible ley de las probabilidades— es una muestra representativa del nivel de conocimientos de la totalidad de los participantes. Entre ellos los habrá excelentes, buenos y mediocres, pero el concurso no termina aquí sino que recién empieza. A continuación vendrán etapas en las que inevitablemente correrán con ventaja  aquellos que hayan tenido una escolaridad destacada.

Ya en carrera, quienes mejor puntúen en la prueba de conocimientos, razonamiento y lógica, en la entrevista y en el examen psicolaboral, se ubicarán en los primeros lugares de la lista de prelación que se establecerá con los más calificados. Y obsérvese que serán los primeros 120  de esta lista (el 8 % de los participantes) quienes, dentro de un amplio conjunto de 1500, ocuparán los cargos disponibles. Para cualquiera que se moleste en leer las bases y se informe sobre el contenido de las pruebas, estos números muestran a las claras que no ingresará al banco ningún incompetente, sino todo lo contrario.

¿Por qué se ha generado tanta controversia sobre este llamado? Seguramente no por lo antedicho, que aparece como claro a poco que se profundice. Lo que está en el fondo de tanta saliva gastada es la escasez de empleo de calidad que existe en nuestro país, que otorga a estas posiciones laborales un carácter de trofeo cuya obtención se pretende esté rodeada de garantías superlativas.

Y si analizamos de dónde proceden las críticas observaremos que, además de originarse en la ignorancia de algunos desorientados, provienen de sectores tradicionalmente opuestos a  las mejoras salariales y de las condiciones de trabajo. Ellas se expresan a través de medios de prensa que les responden o en cualquier otro ámbito donde participen. Quizá por una cuestión de afinidad, pretenden que este sueldo —que supera los niveles medios— se le adjudique a alguien de extracción social por encima de la media.

Si vamos a los datos oficiales (el informe del Instituto Nacional de Estadística publicado el 9 de enero, con números a noviembre de 2016), comprobaremos lo siguiente: «Para el departamento de Montevideo la estimación puntual del ingreso medio de los hogares a valores corrientes se estimó en $ 60.733, valor superior al calculado para el interior del país, el que se ubicó en $ 46.065». De manera que los 32 mil pesos nominales que comenzarán ganando los nuevos trabajadores del BROU tras un trabajoso concurso, nos muestran que si este es un sueldo de envidia, no lo es por su monto sino por lo escaso del nivel salarial general de nuestro país. Esta reflexión, más allá de lo episódico del concurso, sería la que debiera llenar páginas de diarios y minutos y horas de radio y televisión.

En medio de la andanada de comentarios desafortunados escuchados en las últimas semanas, otro aspecto a atender es el cuestionamiento al nivel liceal exigido por el BROU a los concursantes. Se sostuvo que el banco debía procurar a «los mejores» para este cargo que —obsérvese con atención— es el primer peldaño del escalafón, donde las tareas requeridas son las más sencillas. No se trata de una jefatura ni de una gerencia.

El BROU ya ha tenido experiencia en este aspecto en concursos anteriores, cuando las exigencias fueron más severas y los participantes resultaron sobrecalificados. Es un hecho que las empresas contratan personal para que se forme y permanezca, no para que tome sus empleos como becas y continúe su proyecto personal en otra parte.

Tres tramos a superar

Ubicados ya en el concurso, la calificación máxima de la prueba de conocimientos, razonamiento y lógica adjudica 50 puntos. Para continuar en el proceso selectivo los participantes deberán obtener como mínimo el 60 % del puntaje máximo, es decir una calificación de 30 puntos. Luego pasarán a la entrevista; esta adjudica un máximo de 20 puntos y requiere para la aprobación un mínimo del 60 % de esta calificación, equivalente a 12 puntos. Posteriormente, quienes aprueben las instancias anteriores ingresarán al examen psicolaboral, de carácter eliminatorio.

La lista de prelación

Los postulantes que hayan alcanzado o superado el puntaje mínimo exigido en el concurso integrarán una lista de prelación que tendrá tres años de duración desde su homologación. En rigor, habrá una lista para cada zona y otra lista general integrada por todos quienes hayan aprobado el concurso por zonas, ordenados de acuerdo con el puntaje final de la selección. 

A medida que las necesidades del banco lo ameriten, los integrantes de estas listas serán incorporados al personal del banco.

Las regiones

Cada postulante tendrá la posibilidad de inscribirse en una sola de las seis regiones previstas en la presente convocatoria: 

Región 1 – Departamentos de Artigas, Salto, Rivera y Tacuarembó (12 puestos)
Región 2 – Departamentos de Paysandú, Rio Negro, Soriano y Colonia (18 puestos)
Región 3 – Departamentos de Durazno, Flores, San José y Florida (18 puestos)
Región 4 – Departamentos de Cerro Largo y Treinta y Tres (12 puestos)
Región 5 – Departamentos de Lavalleja, Maldonado y Rocha (8 puestos)
Región 6 – Zona metropolitana: departamentos de Canelones y Montevideo (52 puestos)

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A la orden
 

A partir del tornado que azotó Dolores el 15 de abril del año pasado se gestó en AEBU la idea de contar con una brigada de ayuda para hacer frente a los eventos climáticos que dejan a los más desfavorecidos en una situación de extrema vulnerabilidad. Desde entonces, han ocurrido temporales, lluvias, vientos y granizadas en varios puntos del país. Como lo dicta una larga tradición, AEBU ha estado presente en todos ellos mediante donaciones, la participación de nuestros compañeros en los comités de emergencia departamentales y junto a la brigada José Pepe D’Elía del PIT-CNT.

Asimismo, nuestro Consejo Central creó un fondo de solidaridad conformado con el 0,10 % de los sueldos de los compañeros afiliados a nuestro sindicato que sirve para hacer frente a las necesidades surgidas en cualquier punto del país.

La respuesta gubernamental al tornado que dejó hecha pedazos a la mitad de Dolores fue dada por el comité de emergencia del cual nuestro sindicato formó parte. En él tuvo presencia continua a través del presidente de la seccional de Mercedes, Richard Izaguirre, quien se trasladó inmediatamente al lugar donde ocurrieron los hechos.

AEBU donó tablas, tirantes y chapas del establecimiento Forestal Caja Bancaria, para facilitar la reparación de los techos dañados. También se hicieron donaciones desde la propia Caja, lo que en conjunto sirvió para reparar los techos de unas 40 casas. Asimismo, se entregaron 200 mochilas a la escuela Nº 102, uno de los tres centros educativos gravemente afectados.

Casi de inmediato Carmelo quedó sumergida en agua y parcialmente destrozada. En particular, dos compañeras tenían sus casas inundadas dado que, según informó Iraola —quien siempre se hace presente en los lugares donde se necesita de nuestra ayuda— seguía lloviendo y el crecimiento del Río Uruguay impedía el desagote de las pasadas lluvias.

También en abril se necesitó evacuar la zona ribereña de Mercedes por la crecida del Río Negro. Ante la urgente demanda, AEBU respondió con una compra de pañales, toallas de bebé, leche en polvo, fideos y agua embotellada, mientras que varios compañeros trabajaban en los distintos centros de ayuda.

En agosto fue Durazno la inundada. Esta vez nuestra ayuda fue dirigida al Plenario Intersindical de Durazno y la donación de AEBU contó con hipoclorito para 40 familias, 18 mantas y varias cajas de pañales. Asimismo, la seccional local detectó que dos pensionistas bancarias y un trabajador activo estaban en situación crítica, por lo que se resolvió priorizar a los compañeros atendiendo sus necesidades en forma directa.

El 22 de diciembre, intensas lluvias acompañadas de fuertes vientos azotaron San Carlos y dejaron pérdidas especialmente graves en el carenciado barrio de trabajadores 17 Ombúes. Entre los afectados se encontraba una funcionaria de Prosegur, a quien se ayudó con materiales para reparar los daños. También colaboraron con la reconstrucción de la ciudad unos diez integrantes de nuestra Comisión de Jóvenes que llegaron junto a un cargamento de tirantes adquirido a la planta forestal de la Caja Bancaria. En forma paralela, la seccional Maldonado lanzó una campaña  de recolección de alimentos no perecederos y de materiales de construcción a la que contribuyeron los compañeros del BBVA con una donación de chapas.

Para finalizar un año de intensos desafíos, también se vieron afectadas por el temporal de diciembre unas 70 casas del norte de Rocha, donde AEBU colaboró con otro camión de tirantes para la reconstrucción de los techos de viviendas en el Barrio López.

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Compromiso educativo contra el femicidio
 

Los siete asesinatos de mujeres del mes de enero y mediados de febrero conmovieron e indignaron a nuestro país, porque la amplísima mayoría de nuestros ciudadanos no se reconocen en esa violencia.

Cada nuevo femicidio confirma nuevamente la existencia de una arraigada cultura machista pronta a dispararse al menor signo de emancipación femenina. Tras estas muertes hay una misma historia que se cuenta de diferentes maneras, pero tiene idénticos  ingredientes y refleja similares códigos.

El comunicado emitido por AEBU el 7 de febrero, a la vez de manifestar su repudio a esta violencia que no cesa y aún se agrava, reclama «un mayor compromiso educativo» para erradicarla.

Sin perjuicio de ajustar los sistemas preventivos, de mejorar la imprescindible protección de la mujer denunciante de malos tratos y de asegurar el alejamiento de los agresores, el fin de la violencia contra la mujer está en la desaparición de la cultura que la sostiene. Una cultura que somete a la mujer y la hace víctima del malhumor de alguien fracasado como hombre, como pareja, como marido o como padre.

Por ello cobra valor nuestro reclamo de utilizar el sistema educativo uruguayo para una siembra de valores tendientes a empoderar a las jóvenes a su edad más vulnerable, para que sean capaces de reclamar y hacer valer su libre albedrío y para que luego puedan conformar parejas igualitarias, con códigos honestamente compartidos.

Solo desde el sistema educativo podrán desterrarse los antiguos roles del «jefe del hogar» y la «señora de la casa», la atribución ineludible de las tareas domésticas a la mujer y toda una serie de «deberes» que, de no ser atendidos, llevan al sujeto machista a desubicarse, a adoptar la violencia a falta de razones y a emprender un camino sin retorno hacia el crimen. Por ello corresponde insistir en el aspecto educativo formal, tantas veces mencionado pero nunca encarado con los énfasis que corresponden.

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«Había que contarlo»
 

Hace más de cuatro años que el profesor Gonzalo Espondaburu dirige el Club Deportivo AEBU, y desde entonces este se ha potenciado. Según dice, el movimiento clave fue la apertura al exterior —que permitió la inserción del complejo en el mundo deportivo local—, aunque también cabe destacar otros cambios realizados.

«Cuando llegué acá las cosas se hacían muy bien; lo único que faltaba era comunicarlo y difundirlo de una manera diferente. Fue gracias a eso que la gente empezó a conocer un poco más el club, a saber que no era solo para afiliados y que todos eran bienvenidos», contó.

Más allá de eso, hubo varias modificaciones sustanciales como la apertura de un área de atención al socio, la generación de un procedimiento de ventas, retención y captación de socios, la eliminación del cobro por caja, la renovación del equipo de dirección y el cambio de perfil entre los profesores, adecuándolos a lo que deseaban desempeñar.

«Estamos en buen camino», sostiene al ser consultado por el rumbo del club. Todavía no se han presentado los resultados oficiales del crecimiento de la masa social, pero Espondaburu adelantó: «Estamos tratando de cumplir lo esperado».

En cuanto al Plan de Verano, consideró que «funcionó muy bien». Al igual que todos los años, el Club Deportivo AEBU renovó su propuesta —«una de las mejores en plaza», en palabras de quien lo dirige— adaptándola a innovadoras actividades en función del perfil de sus socios. Los niños que concurren cuentan con la posibilidad de ir al gimnasio, a la piscina y de realizar talleres de plástica, cuentos y percusión entre otros. El «diferencial» para Espondaburu consiste en que en la chacra «los chicos hacen equitación, canotaje, y eso suma», consideró.

Si bien aún no están aprobados los planes para este año, el director del club adelantó que se trabajará por el crecimiento en adultos mayores de 60 años y mejorar la masa social, en especial entre los afiliados, al tiempo que no se dejarán de lado las mejoras en las instalaciones y funcionalidades.

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Orgullo histórico
 

El retorno de Camacuá y Reconquista a su emisión diaria tuvo como protagonista a nuestro presidente Pedro Stéffano. Sus emotivas palabras evidenciaron el sano orgullo que todos en este sindicato compartimos en este 2017: la celebración de nuestros 75 años.

Somos una organización nacional que unifica a los trabajadores de todas las ramas del sistema financiero, pero lo reivindicativo es solo un punto de partida para un desarrollo más amplio. «Nos hemos extendido hacia otras actividades que nos permiten —hoy, por ejemplo— estar en esta radio propia y que son visibles también en la Sala Camacuá, en el complejo Juanjo Ramos, el Jardín y Extensión Escolar, el camping y el Hogar Estudiantil», afirmó Pedro. Y no pretendió ser exhaustivo dado que dejó fuera de su enumeración al Club Deportivo y a la biblioteca —que atiende a Montevideo y a todas las seccionales— y a servicios tan fundamentales como la Comisión Técnica Asesora y la Sala de Abogados.

Desde tiempos muy lejanos nuestros dirigentes pensaron que era necesario hacer algo más por los afiliados que defender su salario y condiciones de trabajo y ello quedó evidenciado en nuestro edificio sede, cuya obra se comenzó en 1966. Allí coexisten la actividad sindical, la deportiva, la biblioteca y la sala de espectáculos hoy denominada Sala Camacuá y —desde 2016— nuestra Radio Camacuá.

Tantas y tan variadas puertas hacia la sociedad nos han permitido resistir abiertos a la dictadura, obtener el prestigio del que gozamos como institución y el respeto con que se nos escucha a todos los niveles. Ello sin dejar de sumar conquistas económicas a nuestra permanente y exitosa defensa del empleo.

No hemos transitado solos estos 75 años, sino que lo hemos hecho unidos al resto de los trabajadores nacionales hoy presentes en el PIT-CNT y en permanente intercambio con sindicatos de países hermanos, últimamente en estrecha coordinación con UNI Finanzas, UNI Jóvenes y UNI Mujeres.

Se aproxima el 5 de mayo —la fecha precisa del aniversario— pero nuestra celebración ya ha comenzado y, como no podemos detenernos, la conjugaremos con las elecciones de los tres consejos, a la vez que atenderemos los inevitables conflictos que cotidianamente nos ocupan. Votemos y luchemos, compañeros, que así seguirá cada vez más grande nuestra AEBU.

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Abrimos la mochila
 

Cuando hablamos de las mochilas preescolares, escolares y liceales que AEBU ofrece a sus afiliados de menores recursos vale la pena “abrirlas” y revisar su sustancioso contenido.

El sets de preescolares contiene —además de la mochila— 12 pasteles, cartuchera, cuaderno de 96 hojas lisas, carpeta chica, gomas de pan, juego de geometría, seis unidades de plasticina,  lápiz HB, seis marcadores gruesos, sacapuntas con depósito, tijera de punta redonda chica, acuarela de ocho colores, botas de lluvia, 12 lápices de colores y 50 hojas de papel garbanzo.

La mochila escolar incluye una túnica, dos resaltadores, tres bolígrafos, una cartuchera, adhesivo en barra, cuatro cuadernos de 96 hojas, 12 lápices de colores, una carpeta tamaño  oficio, dos gomas de pan, un juego de geometría, un lápiz HB, 12 marcadores de punta gruesa, un sacapuntas con depósito, una tijera chica y diccionario del español.

Los liceales disfrutarán asimismo de una mochila bien surtida. Estará integrada por una calculadora científica, diez cuadernolas de 96 hojas, una caja de 24 lápices de colores largos, un adhesivo en barra de 15 gramos, un block A4 de calco con 20 hojas de 50 gramos, tres bolígrafos de pasta (azul, negro y rojo), una carpeta formato oficio con elásticos, un compás liceal, un corrector con punta metálica, dos destacadores flúo en varios colores, una goma de borrar mediana, un juego de geometría grande, dos  lápices HB, un sacapuntas con depósito, una tabla periódica de elementos, una tijera liceal y una cartuchera.

La sola lectura de estos elementos nos muestra que se trata de un más que considerable esfuerzo del  sindicato destinado a aquellos compañeros que menos ganan y más cuesta arriba se les hace enfrentar el comienzo de las clases. Y se trata de una ayuda sin límites, dado que aún si son seis hermanos entran todos en el reparto.

Este beneficio abarca a la totalidad de los afiliados —incluidos funcionarios del sindicato— cuyo sueldo al 30 de noviembre de 2016 sea menor a 29.468 pesos nominales.

Ya está vigente el plazo de inscripción —que se extenderá hasta el 20 de febrero— y las inscripciones pueden efectuarse a través del formulario publicado en nuestro Portal AEBU.

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Asociaci?n de Bancarios del Uruguay

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