ACTUALIZADO | 20/07/2018 - 22:59

Centrales del Cono Sur propusieron suspender acuerdo con Europa

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Centrales del Cono Sur propusieron suspender acuerdo con Europa

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Basado en las asimetrías existentes entre el Mercosur y la Unión Europea, Fernando Gambera propuso en Bruselas suspender las conversaciones entre ambos bloques.

En su intervención en la audiencia pública del Consejo Económico y Social Europeo (CESE), como representante de la Coordinadora de Centrales del Cono Sur, de la que es presidente, nuestro compañero sostuvo hoy que son muchas las asimetrías al interior de cada bloque, y también las existentes entre uno y otro.

«Comúnmente cuando hablamos de asimetrías se piensa en las comerciales o económico financieras. Pero ahora, dadas las circunstancias que se viven en nuestro continente y particularmente en Brasil —el Estado de mayor importancia de nuestro bloque—, la asimetría peor que se está dando es que en esa nación el Estado de derecho está algo más que en tela de juicio». De inmediato explicó Gambera: «En Brasil se está viviendo un estado de excepción. Dicho de otra manera, se acaba de producir un golpe de Estado y se ha dado un nuevo paso en ese golpe que consiste en no permitirle a los brasileños, por parte de algunos jueces que se han tomado atribuciones por encima de la vida democrática, decidir si alguien puede ser o no candidato a presidente». 

Para nuestro secretario general, «esa debe ser una asimetría totalmente insalvable entre un bloque y el otro. Por ello nos permitimos sugerir al CESE que busque la forma de juntar esfuerzos con el Foro Consultivo Económico y Social del Mercosur y con las organizaciones de la sociedad civil de ambos lados del Atlántico, para que esta asimetría sea la razón fundamental para que las negociaciones entre la Unión europea y el Mercosur se vean suspendidas». 

No legitimar al gobierno brasileño

La suspensión de las negociaciones sería a su entender «la forma de demostrar que ese gobierno brasileño, que tiene no más del 5 % de aprobación popular, encabezado por alguien que tiene acusaciones penales peores que la de cualquiera de los otros políticos ya juzgados, es un país donde se ha invertido la carga de la prueba. Allí parece ser —a diferencia de la gran mayoría de los Estados— que alguien tiene que demostrar que es inocente, cuando en un país democrático se asume que lo es hasta que se demuestre lo contrario. Por eso planteamos que las negociaciones sean suspendidas y que ellas no legitimen al gobierno de Brasil», reclamó.

Los reparos son con respecto al formato que va adoptando ese acuerdo en particular y no contra los tratados comerciales en general, aclaró. Al respecto recordó que los movimientos sindicales de ambos lados del Atlántico «han expresado reiteradamente que les parece importante la existencia de acuerdos para asegurar la inclusión, el desarrollo productivo y social de las regiones». Empero, aclaró: «No obstante esta posición general, lamentablemente y transcurrido tanto tiempo, no hemos podido avanzar casi diría nada hacia estos objetivos».

De inmediato Gambera enumeró los reparos que las tratativas realizadas merecen a los sindicatos: «A pesar de que el Mercosur no se ha tomado el trabajo de hacer un estudio [del impacto local que tendría el convenio], los trabajadores y los luchadores sociales de nuestra región tienen un aprendizaje empírico para medirlo». Por ello «estamos convencidos de que en las condiciones y circunstancias actuales y por cómo se han desarrollado las negociaciones, difícilmente este tratado sea en beneficio de las industrias nacionales y la soberanía de nuestros países», afirmó.  Agregó el dirigente que en las conversaciones mantenidas entre ambos bloques los trabajadores han tenido «casi (o sin casi) una nula participación en la negociación. A lo sumo recibimos de vez en cuando algún informe de las cancillerías». 

Numerosas discrepancias

Por lo apreciado en los informes oficiales recibidos «se siguen manteniendo reglas excesivamente flexibles para la determinación de origen de los productos» —dijo Gambera—, un hecho que vulnera intereses estratégicos del Mercosur. 

Otra objeción para lo ya negociado recayó sobre «la liberalización de los servicios en el Mercosur y en particular la de los servicios públicos que son de una alta sensibilidad para nuestra región». También expresó nuestro dirigente su discrepancia con la forma proyectada para las compras públicas de los países del Mercosur, discriminatoria para las pequeñas y medianas empresas que son las que proporcionan más empleo. 

La lista de observaciones fue larga. También incluyó la falta de respuesta sobre el planteo conjunto de la Confederación Europea de Sindicatos y la Coordinadora de Centrales del Cono Sur de que se conforme un comité mixto de seguimiento de las tratativas de entendimiento entre ambos bloques económicos. 

Sin protección ante el dumping social

Gambera reconoció la existencia de un capítulo que menciona un avance en los aspectos sociolaborales, pero objetó: «No visualizamos ninguna forma, ningún mecanismo que garantice que los derechos laborales puedan ser defendidos. No hay ningún mecanismo vinculante que nos permita asegurarnos este derecho. Por cierto, la gran pregunta es cómo vamos a evitar los dumpings sociales que ya vivimos en los bloques y, en particular, en los bloques del Mercosur». 

Esta afirmación merecía un ejemplo y nuestro compañero lo ofreció: «Bastó con que el ministro de Trabajo de Uruguay, hace pocos meses, manifestara su discrepancia con la reforma laboral en Brasil, para que las exportaciones uruguayas de lácteos quedaran detenidas en nuestra frontera con ese país. ¿Cómo vamos a evitar el dumping social si no tenemos forma de controlar que haya Estados en el bloque, como el caso de Paraguay, acusado en la OIT por trabajo esclavo y que todavía no ha podido responder a esa queja. Ni que hablar de que el Mercosur no tiene ni miras de ponerse a estudiar impactos de este tipo». 

Gambera afirmó al final de su intervención «el compromiso de los luchadores sociales y de las centrales sindicales del Mercosur de que vamos a estar movilizados y en acción, para evitar en lo posible en cada uno de nuestros países las mayorías parlamentarias que puedan avalar este acuerdo».