ACTUALIZADO | 21/11/2017 - 20:19

De buena madera

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De buena madera

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Hoy fue el último día de trabajo de nuestro compañero Gabriel Etchart, hasta ahora docente del Club Deportivo AEBU y referente de la Escuela de Natación.

Tras casi 33 años en la institución culmina una etapa e inicia otra en la que se dedicará de lleno a la familia y a proyectos personales. 

El docente contó a Portal AEBU que empezó a trabajar a los 24 años en el club tras un recorrido previo por otros centros deportivos. «AEBU es casi toda mi vida. Ha sido una escuela, una experiencia de vida. He tenido momentos muy buenos, [otros] muy tristes y siempre conté con el apoyo del conjunto de mis compañeros», recordó. Fue justamente cuando se reintegró, luego de una prolongada licencia médica, la etapa en que más sintió el respaldo del equipo docente, dado que no solo estuvo a la orden sino que también le concedió tiempo para la recuperación.   

Todo parece indicar que la respuesta solidaria de sus compañeros era más que merecida. Porque justamente Etchart es valorado por su generosidad y compañerismo. Nybia Ríos —coordinadora del Sector Deportivo— lo describió como «un compañero excelente, de buena madera y solidario». 

Mientras que él ingresó a trabajar al club en 1985 ella lo hizo al año siguiente, de manera que lo conoce desde hace mucho tiempo. De todo ese tiempo de trabajo conjunto destacó su forma de «enseñar a enseñar». Comentó que si bien hay profesores que saben mucho tienden a ser «egoístas» con sus conocimientos y les cuesta compartirlos. Y él es todo lo contrario; «es el otro extremo».

En cuanto a la tarea docente Ríos se refirió a la enseñanza de valores en clase, más allá de las técnicas de nado. «No tenía problema en parar una clase y dejar la enseñanza de la brazada para transmitir determinados valores», afirmó. Eso también sucedía cuando el club integraba la Federación Uruguaya de Natación y él entrenaba nadadores para competir. 

La coordinadora del área deportiva contó una anécdota que lo ilustra como persona. Una vez entrevistaron a una profesora para que trabajara en el club y que ya había hecho suplencias previamente, y cuando se le preguntó qué la motivaba a formar parte del plantel, comentó «el ambiente». Y justificó: «Porque le hice una pregunta al profesor de pileta y al otro día me trajo material sobre el tema». Ese docente era Gabriel.

Para Ríos su retiro genera un compromiso en quienes se quedan: «continuar con el ánimo generoso y la capacidad de compartir el conocimiento».  
 
Después del jueves no se lo va a ver en la piscina formando gurises,  pero sí se lo verá llevando al club a sus hijos. A nivel personal seguirá adelante en una búsqueda interior comenzada hace algún tiempo.